Jueves 05 de Septiembre de 2013
Una deuda de 100 pesos fue el móvil de un crimen ocurrido el martes a la tarde en Cerrito al 5000, en un humilde sector de la zona oeste de la ciudad. Pero más allá de la absurda motivación, también resultaron llamativos el contexto —a la tarde y a la vista de numerosos testigos— y los protagonistas de la trágica historia: la víctima, un chico de 18 años que estaba ocasionalmente en silla de ruedas; y la presunta homicida, una mujer de 32 años que fue identificada por los vecinos y que al cierre de esta edición era intensamente buscada por la policía.
Juan Ramón García tenía 18 años y sus amigos lo conocían como "Tuquín". Desde hacía un tiempo el chico se movilizaba en una silla de ruedas. "Los testigos indicaron que había sufrido un accidente que le impedía caminar, pero no sabemos si fue realmente así", confió un vocero policial al respecto.
Lo cierto es que el martes a la tarde, alrededor de las 15, Tuquín se encontraba conversando con un amigo en la cuadra de Cerrito al 5000, muy cerca de donde la calle es interrumpida por las vías del ferrocarril Belgrano. Entonces, según relatara luego el compañero del joven a la policía, llegó María Cristina D. y comenzó a discutir con el adolescente.
Por un teléfono. Según los voceros consultados la mujer le reclamaba a Tuquín una deuda de 100 pesos por la venta de un teléfono celular., Esta versión fue confirmada por la familia del joven y si bien las primeras versiones indicaban que la discusión entre ambos fue subiendo en intensidad hasta que la mujer extrajo un arma de fuego y disparó, fuentes allegadas a la investigación señalaron que la acusada se fue tras la pelea verbal y al rato regresó armada.
Según algunos testimonios, María Cristina D. le disparó a Tuquín con un revólver calibre 32, pero eso podrá confirmarse a partir del informe de la autopsia ordenada por la Justicia.
Lo cierto es que el adolescente recibió al menos dos balazos. Según el parte policial, un plomo le atravesó el torso de lado a lado y otro le ingresó por el omóplato izquierdo y le salió por el pecho.
Cuando los pesquisas llegaron al lugar convocados por los vecinos que vieron lo ocurrido, Tuquín ya estaba sin vida. A metros de la vía férrea una mancha de sangre daba cuenta del lugar preciso en el cual murió.
En la zona. Los investigadores interrogaron al amigo que acompañaba al muchacho asesinado así como a otros vecinos presentes en la cuadra al momento del homicidio. Y todos esos testimonios condujeron hacia María Cristina, que comenzó a ser buscada por personal policial pero al cierre de esta edición no había sido localizada.
"La madre de esta mujer vive a cien metros de donde ocurrió el crimen, pero no tenemos muy claro si la sospechosa también esta afincada en el barrio. Por el momento las declaraciones han sido muy escuetas y no tenemos muchos más datos que la identidad" de la mujer sospechosa, señaló un vocero policial allegado a la investigación que conduce el juzgado de Instrucción Nº 13, a cargo de Gustavo Pérez de Urrechu, junto a personal de la brigada de Homicidios y de la comisaría 14ª de la Unidad Regional II, en cuya jurisdicción ocurrió el crimen.