Jueves 16 de Enero de 2014
Apelo a la humanización de los arquitectos para que recuerden de dónde vienen. Esa esencia que despertó en ellos el ser los creadores del sueño de personas que acuden a su profesionalidad para concretar la necesida básica del techo digno. Quisiera que los espacios habitacionales nos acompañen y que no nos compliquen la vida con sus diseños extraños y personalistas que los profesiones muchas veces buscan en su afán de demostrar "que saben y que son originales". El diseño del arquitecto no puede ser el instrumento de la expansión de su ego. Sueño con espacios que permitan que la vida de los usuarios transcurra de forma armónica respetando la naturaleza implícita donde serán construidos esos espacios, procurando que las estructura ridículas y desencajadas del entorno lo contaminen. Se debe mantener un vínculo entra la naturaleza circundante y la estructura propiamente dicha, permitiendo una alineacion equilibrada del conjunto. La ecología urbana debe ser respetada y los espacios no deben molestar ni llamar la atención, son como un telón de fondo y no algo importante. Si ellos se destacan soberbios, las vivencia se opacan y minimizan. Sueño con que los arquitectos sean profesionales humanizados, con ciudades en las que la especulación inmobiliaria no impida que el sol llegue para todos, y no sólo para los que más pagan por la altura. Sueño con ciudades con una forestación integrada a la estructura urbana y con personas que puedan disfrutar, valorar y respetar esa virtud, caracterizada por espacios verdes que permitan y den valor agregado a las vida urbana: la socialización, el descanso y la contemplación. Transmita al profesional a cargo de su proyecto sus necesidades por fuera de sus preferencias y gustos. Dado que su formación lo ha separado de su esencia originaria. En la facultad les dijeron que un diseño estrambótico y descontextualizado es correcto. Pero en realidad, eso no es correcto. El profesional se debe a la sociedad y a su cultura. Como profesional tengo la autoridad suficiende para expresar mi disconformidad ante ciertos desatinos en el ejercicio de la disciplina. De ninguna manera defenderé el status qúo impertinente que se adjudica el derecho a intervenir en la salubridad del ambiente. Está en su derecho reclamar por espacios inhabitables, evitando el hacinamiento, la carencia de luz natural, los espacios comprimidos. La limitación en los metros cuadrados es la política actual, con la cual se está construyendo en la mayoría de las ciudades. Lo que se construye hoy es claramente inhabitable. Por eso se intenta un regreso hacia lo que nos hace humanos, un reencuentro con lo más sutil de nuestra existencia, en esto los espacios son sus contenedores de vivencia, aliados incondicinales e inseparables a la vida.
Silvina Mariel Donnola
DNI 22.510.945