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Por un llamado al 911 atrapan a tres autores de una entradera en Arroyito

Tres ladrones robaban en una casa de Olivé al 1000 y huyeron. Una patrulla los cruzó y le dispararon. Al chocar con un vehículo los policías redujeron a sus atacantes.

Martes 11 de Noviembre de 2014

Tres hombres fueron detenidos luego de una espectacular persecución por calles del barrio Industrial sospechados de haber cometido, minutos antes, una entradera en una casa de Arroyito. Los hampones intentaron fugarse a gran velocidad en un Citroën C4, e incluso dispararon contra sus perseguidores, hasta que chocaron contra un vehículo estacionado en un pasaje para finalmente impactar contra el portón de una vivienda.

Con el auto inutilizado y cercados por la policía, los delincuentes se entregaron. En su poder se incautaron tres armas de fuego, así como dinero y objetos que habían sustraído previamente en el atraco. Se trata de dos jóvenes rosarinos y un cordobés de 68 años, que quedaron detenidos a disposición de la Justicia. Según fuentes policiales, no hubo lesionados en el marco de la persecución, aunque sí resultaron golpeados la mujer asaltada y un pintor que estaba trabajando en esa casa.

Golpes y gritos. Minutos antes de las 11.30 de ayer Angela García conversaba en la puerta del garaje de su casa de Olivé al 1000 con un pintor que estaba realizando refacciones. "El muchacho se estaba yendo y nos estábamos poniendo de acuerdo para ver si podía venir el sábado. Hablábamos de esas cosas cuando de pronto apareció un flaco grandote y nos metió en la casa a los empujones. Intenté cerrar la puerta, pero la verdad es que me venció", relató a este diario la mujer de 68 años mientras mostraba el moretón en un antebrazo que sufrió producto del forcejeo.

Una vez adentro de la casa, relató la víctima, los hampones exhibieron armas de fuego para acompañar sus amenazas. "Primero le pegaron un culatazo al pintor, que quedó tirado en el hall. Y a mí me llevó para adentro", recordó Angela, y apuntó que los ladrones "estaban bien vestidos".

En la habitación uno de los asaltantes comenzó a exigirle a la mujer que le entregara dinero y así se inició un diálogo a los gritos que despertó la curiosidad de los habitantes de esa cuadra tranquila. "Me dijo «dame la plata, dame las armas». Y yo le contesté: «Mirá, la plata y las armas se las llevaron otros compañeros tuyos que nos asaltaron hace dos años». Entonces empezó a remover cajones y apareció en un mueblecito un dinero que yo no sabía que estaba. El tipo me miró y yo le dije: «Debe ser plata que dejó mi marido para pagarle al pintor y al albañil, llevatelá, pero acá no tenemos nada más que eso»", detalló Angela.

La víctima recordó que en un momento, cuando uno de los maleantes la encañonó, ella le dijo: "Llevate lo que quieras, porque si no me matás con ese revólver me voy a morir de un infarto". Al parecer, los diálogos entre Angela y los asaltantes iban subiendo los decibles al punto que un vecino de la mujer comentó a este diario: "Justo pasé por acá (por el frente de la casa) y la escuché gritando, entonces creí que estaba discutiendo con alguien por teléfono".

Alarma y apuro. En rigor, lo que sucedía en la casa donde Angela vive con su marido médico estaba comenzando a concitar la atención de sus vecinos. Sobre todo cuando la mujer logró accionar, sin que los ladrones se dieran cuenta, el control remoto de una alarma comunitaria que los vecinos instalaron desde hace un tiempo en la zona.

"En un momento me hice la descompuesta, pude manotear el control de la alarma y apreté el botón. Cuando escuché que sonó, lo tiré debajo de la heladera porque si se daban cuenta me iban a matar", reveló la mujer sobre un detalle que terminó siendo crucial para el devenir del atraco.

"Se empezaron a asomar los vecinos y ellos se dieron cuenta. Uno empezó a decirle a los otros «dale que se está juntando gente» y entonces se fueron", contó Angela, y estimó que el atraco habrá durado "menos de diez minutos".

Los hampones se fueron con una notebook, un par de binoculares y una suma de dinero que la mujer no pudo precisar. "Habrán sido entre 8 y 10 mil pesos", estimó su marido, quien no se encontraba en la casa al momento del asalto. "Se fueron tan apurados —acotó Angela— que creo que se les cayeron unos billetes. Pero todavía no pude fijarme bien qué llevaron".

Los ladrones salieron de la casa y corrieron unos diez metros hasta el auto que habían dejado estacionado por Leguizamón, calle perpendicular a Olivé. "Cuando salían vieron que un vecino estaba hablando por celular y le dijeron «dejá eso o te quemamos». El muchacho bajó el teléfono pero no se lo sacaron, así que cuando los tipos se fueron creo que él llamó al 911", narró la mujer, que además del golpe en el brazo sufrió otra contusión en la cabeza.

Persecución y choque. Los delincuentes subieron a un Citroën C4 gris y se dieron a la fuga. Mientras tanto el operador del 911 irradiaba el alerta a todos los patrulleros. Entre ellos, el móvil 4330 de la Brigada de Orden Urbano (BOU) que "se encontraba afectado a un servicio especial de incremento de unidades de prevención" en la zona de barrio Toba, señaló el jefe de la Agrupación Cuerpos de la policía rosarina, Juan Pablo Bengoechea.

El oficial relató que los uniformados divisaron al Citroën en inmediaciones de Reconquista y Travesía, a unas doce cuadras de la casa asaltada,y los hampones iniciaron una fuga hacia el sur. "El personal intentó hacer que el auto se detuviera, pero los sospechosos se dieron a la fuga y comenzó una persecución. Al pasar por Bogado al 2000 comenzaron a disparar desde el vehículo, pero el personal no creyó conveniente repeler la agresión", explicó Bengoechea.

Según el portavoz, la persecución continuó por Junín y al llegar al pasaje Benzuley el conductor del Citroën dobló bruscamente para entrar por contramano. Pero en la maniobra impactó un Chevrolet Meriva verde que estaba estacionado en la esquina y se desvió para terminar colisionando contra el portón de una casa. El reventón de al menos uno de los neumáticos decretó el fin del recorrido.

"Un efectivo del BOU —continuó Bengoechea— bajó y realizó un disparo al aire para intimidar a los sospechosos, que depusieron su actitud y se entregaron. En el habitáculo del Citroën se hallaron una pistola calibre 45, otra 380 y un revólver 38. Además se incautaron alrededor de 4.000 pesos, una notebook y unos binoculares que habían sido robados de la casa en el hecho previo".

Fuentes policiales identificaron a los ocupantes del Citroën como como Ezequiel V., de 22 años; Matías E., de 28, y Juan Paradiso, de 68. Los primeros dos son rosarinos y el mayor es oriundo de la ciudad cordobesa de Carlos Paz. Los tres quedaron a disposición de la Justicia detenidos en la comisaría 9ª.

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