Martes 11 de Agosto de 2009
El juez que investiga el asesinato de un empleado durante el robo a un corralón de materiales
ordenó a la policía que tome declaración a todos los trabajadores de esa firma como testigos.
Requirió lo mismo del personal de la mutual donde el malogrado trabajador había retirado los 130
mil pesos que al arribar a la empresa le arrebataron los delincuentes.
Para los allegados a Gastón Luszczak, que recibió un balazo fatal el
miércoles último en la empresa Laminex de Junín 6180, en el episodio que lo llevó a la muerte los
detalles oscuros abundan. Cuando el joven llegó al corralón desde la financiera fue sorprendido por
cuatro delincuentes que lo esperaban. Eso hizo que el custodio que lo acompañaba se enfrentara a
balazos con los asaltantes. Gastón, de 32 años, quedó en mitad de los tiros, uno de los cuales le
dio en la espalda, cerca de la nuca.
La posición desde donde disparaba hace presumir que el balazo que mató
al muchacho provenía del arma del vigilador. La pericia que debe determinarlo llegará al despacho
del juez recién el jueves. Pero en las áreas de investigación de la Jefatura anticipan que así lo
certificará. Todo lo investigado hasta ahora sugiere que se trató de un hecho infortunado. Desde la
familia de la víctima, no obstante, empiezan a preguntarse por qué esta persona cumplía tareas como
custodio si no estaba inscripto en la Dirección de Autorizaciones, Registro y Control de Agencias
Privadas de Vigilancia.
“Nos interesa saber por qué una sola persona se enfrentó contra
cuatro personas armadas. Esa enorme desventaja más que salvaguardar a quien uno acompaña implicaba
ponerlo en riesgo. Encima nos enteramos de que esta persona no era apta para afrontar una situación
así por no estar anotado en una empresa de seguridad”, dijo a La Capital Sergio Casas,
abogado de la familia Luszczak.
Las preguntas. El custodio, Oscar Alberto J., de 43 años, fue interrogado en el juzgado de
instrucción Nº 7, a cargo de Juan Andrés Donnola. El jueves la sección Balística entregará al
tribunal la pericia que determina si el tiro partió o no de la pistola 9 milímetros que usaba el
custodio y le fue incautada.
El jefe de la comisaría 12ª, Baltasar Manchado, comenzó ayer a tomar
declaración al personal de Laminex. Una cuestión a develar es por qué razón una camioneta
estacionada frente al portón de la firma, del lado de adentro, impedía el paso al Chevrolet Corsa
blanco en el que llegaron Luszczak y su custodio. Lo que motivó la demora en ingresar y la
irrupción de los cuatro delincuentes que arrebataron el maletín a la víctima.
Esto conecta con la hipótesis predominante: la existencia de un
entregador que facilitó el robo. La policía sabe que era rutinario el traslado de dinero de parte
de Luszczak hacia el corralón y que no pocos estaban al tanto de ello. “Vemos varias
coincidencias que habrá que investigar. El custodio había comprado su arma hacía un mes. Hacía un
mes también que las personas prófugas habían alquilado la habitación de pensión de Grandoli al 2100
donde al rato del robo se hallaron varias armas y el bolso con documentación de Gastón”,
añadió el abogado Casas.
El día del robo Luszczak y Oscar J. retiraron dinero de la mutual
Cameciar ubicada en Eva Perón y Gutenberg. Era un viaje que ambos solían hacer juntos. El auto tomó
la primera avenida hasta Solís, luego Navarro y finalmente Junín hasta el corralón. Era un
recorrido habitual.
“Ante algo así de reiterado cualquier persona con ambiciones
ilícitas y dos dedos de cerebro puede transformarse en entregador aportando datos. No
necesariamente desde adentro del corralón, si este traslado de dinero tenía habitualidad”,
dijo una fuente cercana al juez de la causa. Por eso se requirieron las imágenes de las
videocámaras de Cameciar y el testimonio de empleados que hayan podido advertir algo.
El velatorio. El abogado de los Luszczak dice que la familia no puede evitar sospechar que el dato que originó el plan del robo provino de adentro del corralón. El profesional deslizó pormenores que alimentan lo enigmático del caso. “Hubo personas que trabajaban con Gastón que llegaron al velatorio con custodia. Y otras que ni siquiera aparecieron”, sostuvo. Casas agregó también que a su criterio “es notoria y agravada” la responsabilidad civil de la firma en lo ocurrido. “No tiene fundamento mandar a buscar dinero a alguien con otro que no está habilitado para custodiarlo”, puntualizó.