Viernes 19 de Febrero de 2010
Hace algunas semanas expresé mi preocupación por la inercia estructural burocrática de algunas instituciones públicas y en particular la Ansés, al tratarse de una situación que me atañe personalmente, no sin tener en cuenta en forma solidaria su incidencia en la numerosa cantidad de pasivos igualmente afectados. Transcurridos ocho años desde que se me liquidasen erróneamente mis haberes jubilatorios y luego del correspondiente reclamo administrativo la respuesta de la Administración fue desfavorable. Obviamente debí apelar al patrocinio de un letrado, que pese a su tenaz diligencia no logra que el expediente en causa aparezca para ser remitido a la fiscal pertinente adjunto al nuevo y pasados ya tres años de iniciado el trámite. En medio de este absurdo marco me dirigí angustiado a la Presidencia de la República, que gentilmente derivó mi inquietud a esa Administración previsional La contestación resultó más incongruente aún, ya que se me informó desde dicho organismo que no se hacían excepciones. Ante tamaña incongruencia me veo obligado a hacer público el interrogante respecto a si un trámite de rutina, que además implica una multa diaria a la Ansés con evidente pérdida económica para la Nación, tiene el carácter de excepcionalidad. El caso es, lamentablemente, que el tiempo pasa y este resulta ser un saldo demasiado breve para un jubilado que como el suscripto tiene ahora la sensación de ser castigado por su primera nota de reclamo difundida. Mientras tanto el expediente ni aparece ni se define su extravío para poder reconstruirlo. Una carrera contra la muerte que muchos de mis pares van perdiendo.
Oscar Mario Ventura,
LE 6.016.559