¿Por qué tantos feriados?
En su edición digital del jueves 9 de agosto pasado, La Capital hizo referencia a un proyecto que diputados tucumanos habían presentado para establecer otro feriado excepcional en el mes de septiembre.

Domingo 23 de Septiembre de 2012

En su edición digital del jueves 9 de agosto pasado, La Capital hizo referencia a un proyecto que diputados tucumanos habían presentado para establecer otro feriado excepcional en el mes de septiembre. Ante esa lectura pensé que el país tiene serios problemas en cuestiones fundamentales. Son tan conocidos que no tiene sentido ocupar líneas de texto para mencionarlos una vez más. Sin embargo, algunos legisladores están ocupados en ejecuciones que no apuntan a resolver tales problemas. Ahora "la onda" es la de propiciar la instauración de feriados por hechos bélicos históricos sucedidos hace 200 años; como el de la Batalla de Tucumán (del 24 de septiembre de 1812), o el del Combate de San Lorenzo (del 3 de febrero de 1813). En el primer caso, el proyecto fue convertido en ley por el Congreso Nacional, estableciéndose así un nuevo "feriado largo"; en tanto que diputados santafesinos dieron entrada a una solicitud, también ante el Congreso Nacional, para declarar día no laborable el 3 de febrero de 2013. No digo que algunos legisladores no hayan tenido iniciativas interesantes; no digo que se pasan la vida impulsando asuntos intrascendentes, o lo que es peor, sin someter jamás a la consideración de sus pares ideas dignas de ser tratadas. Pero estando la gente asediada por angustiosas dificultades, proponer cosas de escasa importancia provoca un efecto de indignación y desilusión. ¿Para eso los votamos? ¿para eso les pagamos?, son las inevitables y clásicas preguntas. Cuando la Argentina transite un camino de verdadero progreso, seguridad y justicia social, en las cámaras legislativas podrán presentarse temas no importantes sin que causen un gran efecto descorazonador en la sociedad. En tanto, en vez de sugerir y aprobar feriados evocando batallas y combates, creo que la clase política debiera honrar a quienes estuvieron involucrados en esos acontecimientos, gestionando realizaciones que la gente está reclamando de manera imperiosa.