Domingo 25 de Noviembre de 2012
La resistencia a la ley por parte de las firmas fabricantes de pilas estaría ejercida bajo el argumento de que las baterías contienen menores sustancias contaminantes que años atrás. Según se pudo saber, las corporaciones, que en Argentina poseen delegaciones pues las fábricas están en el extranjero, rechazan que se las obligue a solventar la recolección de los productos que ingresan a la montaña de desperdicio en un número que se cree cercano a 400 millones de pilas por año.
Una entidad que entró en la línea de fuego de Greenpeace desde hace unas semanas es la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina (Amcham). Según la organización ecologista, Amcham expuso sus quejas a la ministra de Industria, Débora Giorgi.
Según se lee en su propia web (amchamar.com.ar) Amcham tiene "más de 94 años de trabajo dedicado a la promoción del comercio bilateral y la inversión entre los Estados Unidos y la Argentina", nucleando "a más de 690 empresas estadounidenses, argentinas y de otras nacionalidades que emplean a 368.000 personas en 200 plantas industriales".
La Capital quiso tener la opinión de Amcham, cuyo departamento de comunicación devolvió los llamados de este diario y aclaró que por el momento no iba a emitir una contestación al respecto.