Miércoles 21 de Octubre de 2015
De todas los temas que pasan en la vida, lo que más me perjudica todos los días es no encontrar una vivienda para alquilar. En este caso, me toca personalmente otra vez el turno de encontrar un lugar en el que pueda vivir sin molestar a nadie, solamente ocupándolo con mis libros, por un período de dos años. Entiendo las reglas y estándares a los que estamos todos sometidos para sobrevivir y adaptarnos al mundo, pero me pregunto por qué tienen que ser tan absurdos y cerrados los propietarios. Soy una piba de 23 años que esta buscando bastante desesperada un lugar de cuatro paredes y un techo. No soy traficante, ni lavo plata, ni quiero hacer caer a nadie en ninguna trampa, ni mi propósito en esta vida es molestar. No soy delincuente por estar sola. Puedo dar si es necesario mis órganos, aunque eso sería tan absurdo como todas las condiciones que te ponen para poder adquirir una vivienda, aun dando garantías de cumplimiento que van más allá del dinero. No puedo comprender cómo somos tan egoístas e incapaces de dar solamente una oportunidad y de no mirar sobre nuestras propias narices para ver la realidad del otro por lo menos por un segundo. ¿Por qué somos tan absurdos?
Guillermina Massari / guishu.m@hotmail.com