¿Por qué, cómo y hasta cuándo?
Soy un estudiante por elección y no por obligación. Elegí como destino la ciudad de Rosario para llevar a cabo mi formación profesional por el encanto que produce la misma. Como yo, muchos estudiantes tienen y sienten el deseo de independizarse...

Martes 08 de Julio de 2014

Soy un estudiante por elección y no por obligación. Elegí como destino la ciudad de Rosario para llevar a cabo mi formación profesional por el encanto que produce la misma. Como yo, muchos estudiantes tienen y sienten el deseo de independizarse de sus hogares; para esto la necesidad de conseguir un trabajo honrado y no ser sólo un número que nos identifique es fundamental para el crecimiento personal de cada uno. Al “señor gobierno” que hoy se encuentra de turno me gustaría preguntarle qué y cómo se puede uno ganar la vida y cumplir los sueños (a la edad de 24 años uno no quiere ser hipócrita). Creo que la respuesta sería muy predecible para la inquietud que me surge: trabajando. ¿Dónde? ¿Dónde no nos dan la espalda? ¿En dónde arriesgan por nosotros? Es inaceptable que no haya empleos para gente que quiere crecer y no dejar de lado el camino a transitar para su futuro. Es increíble que una ciudad como esta no tenga vacantes laborales para la cantidad de estudiantes que mueven día a día el futuro del país. Es inaudito que los adultos subestimen y olviden de dónde vienen, y que alguna vez ellos también quisieron. Es vergonzoso que no se pueda disfrutar un partido de nuestra amada Argentina en la copa del mundo, porque es más preocupante no tener dinero para un plato de fideos, un paquete de yerba, los tan costosos viajes en colectivos urbanos, entre otros etcéteras de la rutina. Repito, como yo muchos estudiantes padecen esta situación y lo que pedimos (me atrevo a generalizar), es menos fotos y más tacto a la juventud que gobernará en años venideros. Sería una bajeza pedir por favor un lugar donde se pueda trabajar. La idea que nos acompleja es la falta de confianza que nos quieren hacer creer como padecimiento moral. Sin súplicas ni metáforas, el tiempo disfrazado de vida nos devolverá el escupitajo mal escupido. Pero vale pedir: ¡por favor, no se olviden de los jóvenes que elegimos querer con la frente en alto!

Amir Abdala / DNI 35.099.053