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Por qué 2013 puede ser el año en el que Central consiga el objetivo que todos buscan

Argumentos que sirven como parámetro para creer que el equipo de Arroyito tiene muchísimas chances de lograr el ansiado ascenso a primera división.  

Miércoles 02 de Enero de 2013

Cada año que comienza despierta, pero sobre todo potencia, ilusiones. En lo que tiene que ver con Rosario Central el anhelo es siempre el mismo. Difícilmente exista algún hincha que no haya levantado la copa pidiendo lo que todos en Arroyito buscan desde mediados de 2010: el ascenso. Hasta aquí se probaron con diferentes recetas. Hubo jugadores que vinieron desde afuera, la mayoría con estadía en primera división más que en el ascenso, aunque en el último año eso cambió. Hoy hay un poco de todo, pero especialmente un equipo que terminó la primera mitad del campeonato recapturando la ilusión y confianza por parte de la gente. Todo esto logrado con algunos puntos que pueden ser tomados como base para creer que 2013 puede ser el año.

En zona de ascenso. Cuando allá por la 11ª fecha Central perdía en el Gigante ante Douglas Haig parecía que todo se venía abajo, que la temporada estaba perdida y que había que apuntar los cañones al torneo siguiente. Sin embargo la historia comenzó a cambiar. Los triunfos aparecieron y eso fue lo que catapultó al equipo a los primeros puestos. Es cierto que queda una ronda por delante, pero ser escolta no es poco. Importa, pero no es primordial, que se haya llegado a la línea de los 31 puntos, igualando lo hecho por el equipo de Juan Antonio Pizzi. Lo que sobresale es la posición que ocupa en la tabla y el oxígeno que entrega, sabiendo que no hay lugar para los pasos en falso. Pero hay una realidad: cuando se reinicie el torneo, Central no arrancará en la misma línea que todos, sino que lo hará con una luz de ventaja sobre 18 equipos.

El nivel en el que terminó jugando. Así como cuando los resultados no se daban era porque el equipo jugaba decididamente mal, la remontada del final no fue obra de casualidad. Russo de a poco fue encontrando los mejores intérpretes e indudablemente los jugadores entendiendo el mensaje. La estrategia no sufrió grandes alteraciones. La intención de ganar en todas las canchas se mantuvo, sólo que los elementos expuestos para cumplir con esa premisa variaron. No sólo se potenció la paciencia con que se fue en busca de los resultados, sino que el juego fue otro. Mucho más pulido, criterioso y convincente. No es alocado pensar que uno de los equipos a los que más perjudicó el parate fue a Central. Ahora todo volverá a foja cero y no sólo para Central, sino para el resto de los equipos, pero desde lo estrictamente futbolístico el conjunto de Arroyito cuenta con un sostén más que importante. Siempre es más fácil refrescar conceptos cuando se cuenta con una buena base. Crecimiento de muchas individualidades. La escasa injerencia por parte de los refuerzos fue una de las patas flacas del equipo en el inicio del torneo (muchos siguieron ese camino hasta el final), pero las últimas fechas encontró a un DT potenciando a varios de ellos, como así también a muchos otros jugadores que parecían transitar por la vereda opuesta a la de la consolidación. Mauricio Caranta y Diego Lagos fueron, de los refuerzos, los más parejos. El delantero devenido en volante con algunos altibajos, pero siempre siendo una pieza clave para el técnico, quien también supo sacar lo mejor de Hernán Encina, a quien el inicio le costó demasiado. En este punto es imposible dejar afuera a futbolistas como Nahuel Valentini, Rafael Delgado y Federico Carrizo. Los defensores porque se asentaron en un momento complicado del equipo y el Pachi porque se reencontró consigo mismo, volviendo a ser aquel jugador desequilibrante de sus inicios. Para el DT, el volante ofensivo es considerado prácticamente un titular más. La aparición y consolidación de Nery Domínguez tampoco queda afuera de este segmento del análisis. Como en todo, el desafío será que todos ellos extiendan en el tiempo sus buenos rendimientos, pero el hecho de haberlos recuperado no deja de ser un punto de apoyo importante.

Nombres importantes para echar mano. Hacer que todos los que elevaron su nivel lo mantengan no será el único desafío de Russo. También lo será potenciar a quienes por una cosa u otra no estuvieron a la altura de la circunstancias, pero que no dejan de ser opciones importantes, tanto desde la experiencia como desde lo futbolístico. Russo confía mucho en lo que pueda dar Alejandro Gagliardi en la segunda mitad del torneo, pero no es el único. Talamonti, Categlione tienen todas las condiciones para ganarse un lugar. Y lo mismo corre para el pibe Pablo Becker, quien respondió cuando el DT lo convocó. Hasta Julio Mozzo, quien estará ya listo para hacer su aporte, puede tomarse como un refuerzo. Alternativas potables al alcance del entrenador.

Un técnico que conoce. Hasta aquí se enumeraron algunos de los aspectos más importantes en relación a los jugadores, pero este equipo tiene a Russo a un sostén importante en el banco, que bien pudo haber volado si en aquel partido contra Defensa y Justicia no lograba un buen resultado, pero que supo capear el temporal y acomodar el equipo. Es largamente conocido esto de que se trata de alguien que conoce las entrañas del club, pero no un dato aleatorio de cara a un semestre en el que las presiones van a ser mayores.

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