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Por los robos, en Las Flores se ponen de acuerdo para salir o entrar a la escuela

Es en el flamante edificio de España y Circunvalación. El colegio tiene policías de custodia en uno de los patios.

Miércoles 22 de Abril de 2015

Para salir o entrar de la Escuela Nº 407, los alumnos y los profesores tienen que ponerse de acuerdo. Caminar en grupos y no salir mucho antes del horario en que pasa el colectivo. Son estrategias que buscan evitar los robos y agresiones que se registran a diario desde que se inauguró el flamante edificio que se levanta a metros de España y Circunvalación, en el barrio Las Flores Sur. Según cuentan los chicos, por cada curso hay varios alumnos que sufrieron algún atraco y, lo que es peor, algunos hasta piensan dejar la escuela. Lo curioso es que, en uno de los patios del establecimiento, hay diariamente dos agentes de la policía provincial con instrucciones de custodiar el edificio escolar.

Alumnos, padres y docentes del colegio realizarán hoy, a las 11, un acto frente a la escuela secundaria de barrio Las Flores para reclamar "que los chicos y los maestros puedan aprender y enseñar tranquilos", como señala Alicia Reynoso, mamá de uno de los alumnos de primer año del colegio.

Según explica la mujer, para llegar a la escuela los chicos tienen como único camino atravesar los puentes que cruzan Circunvalación a la altura de las calles San Martín y España. Un trayecto de apenas tres o cuatro cuadras que, muchas veces, no termina bien. "Todos los días hay un pibe al que le manotean el celular, le roban la gorrita o le tironean la mochila y hasta les han pegado para robarle los útiles", asegura.

En contraste, sobre una de las esquinas del último patio del colegio se estacionaban ayer un Renault 12 azul y un Peugeot 405 blanco. Y dos agentes de la policía provincial conversaban amablemente junto a los automóviles.

Para los padres de los alumnos, los uniformados son casi parte del establecimiento, como los bancos o los retoños de árboles plantados en los canteros de los espacios comunes. "Dicen que están para cuidar el edificio, pero que no pueden salir a la calle a hacer rondas", apuntan y, por si hiciera falta explican: "Por eso pedimos que pongan custodias pero afuera de la escuela".

A estrenar.El edificio de la Escuela de Educación Técnico Profesional y Secundaria Orientada Nº 407 se inauguró en marzo pasado. Hasta el año pasado, la institución funcionaba en los salones de la escuela Serrano, la primaria pública de Las Flores Este, del otro lado de avenida. La mayoría de los alumnos de la 407 vienen de ese sector del barrio.

La mudanza a la nueva construcción fue una excelente noticia para profesores y alumnos. La construcción, amplia y de un blanco impoluto, sobresale en el paisaje de la calle 5 de Agosto, entre España y San Martín, de Las Flores sur. A un costado se levanta el esqueleto del hospital zonal que la provincia construye en el barrio, del otro una serie de modestas casillas bajas construidas casi sobre el límite de la colectora de Circunvalación.

En esa geografía, dicen tanto padres como docentes, radica gran parte de los problemas. "La escuela quedó sola y separada del barrio", advierten y se quejan porque, de tardecita, la zona queda completamente a oscuras y hay que caminar varias cuadras para poder tomar alguna de las dos líneas de colectivos que llegan al lugar, el 140 y el 103.

A la escuela, que funciona en tres turnos, asisten unos 600 alumnos. Además el edificio se comparte con un instituto terciario donde se dictan las carreras de auxiliar de enfermería y mantenimiento de equipos médicos.

Eduardo Matuc es profesor de historia y lleva varios años trabajando en el colegio. "En septiembre pasado, cuando todavía no habíamos estrenado el edificio, tuvimos varias reuniones con las autoridades de la regional del Ministerio de Educación donde les advertimos que podían pasar estas cosas y les pedimos que iluminen las calles, que extiendan las líneas de colectivos para que lleguen a la escuela y que garanticen que un móvil policial haga una ronda por la zona. Llevamos ocho meses reclamando por estas cuestiones".

La exigencia apunta también a algunos déficits que aún tiene la escuela, como la falta de gas, o la insuficiencia de cargos de preceptores o asistentes escolares (ver aparte), pero las respuestas todavía tardan en llegar.

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