Por la vida
Mucho me interesan los derechos humanos de las personas por nacer, de tal forma que siempre he considerado que un hijo no querido o traído a la vida para que nazca deformado, desnutrido...

Viernes 30 de Noviembre de 2012

Mucho me interesan los derechos humanos de las personas por nacer, de tal forma que siempre he considerado que un hijo no querido o traído a la vida para que nazca deformado, desnutrido, abandonado o privado del afecto y atención que necesariamente necesita para su crecimiento y desarrollo y que la sociedad en ciertas circunstancias no puede brindar, lo determina a una muerte segura. Sólo debemos consultar las estadísticas de los niños y jóvenes que mueren en miles y miles por las carencias necesarias para desarrollarse en los primeros años de vida para posibilitar su supervivencia. Las posturas confesionales alrededor de la figura del aborto determinan el sometimiento y la opresión de la mujer en su condición de tal, le quita toda posibilidad de ejercer su libertad plena sobre la decisión de ser madre o no. La defensa de los derechos humanos lleva implícito el ejercicio de un derecho que surge de una necesidad. Nuestros niños y jóvenes con su padecer en esta sociedad por el hambre, el abandono, el gatillo fácil, su explotación laboral, la carencia de trabajo, la droga y otros vicios ameritan el derecho que posee la mujer de decidir acerca de la eventualidad del nacimiento. Esto hace al respeto irrestricto de la vida y las garantías para su supervivencia fuera y al margen de cualquier confesionalismo, tantas veces atrapados por el oscurantismo.

Amilcar Monti