Por la paz y la justicia
Hace muchos años que vengo participando e inclusive organizando marchas pacíficas. Básicamente, pedimos que el Estado cumpla su rol como corresponde.

Martes 26 de Agosto de 2014

Hace muchos años que vengo participando e inclusive organizando marchas pacíficas. Básicamente, pedimos que el Estado cumpla su rol como corresponde. La función mínima del Estado es brindar paz y justicia entre sus ciudadanos. Mediante las marchas tratamos de ser escuchados por aquellos que tienen un cargo público, aquellos que asumieron una responsabilidad. El reclamo no tiene color partidario, sin embargo, hace mucho tiempo que están siempre los mismos y la situación está lejos de mejorar. La realidad empeora terriblemente día a día. Asesinan padres de familia, hijos, esposos, hermanos, seres amados. Es importante tener en cuenta que no son accidente. Son muertes que pudieron haber sido evitadas, que debieron ser evitadas. Y sin embargo no se evitaron, el Estado brilla por su ausencia. Las fuerzas de seguridad aparecen por dos o tres meses y cuando las aguas se calman vuelven a desentenderse del tema. La semana pasada en el Monumento a la Bandera hubo otra marcha, hubo más de 10.000 personas. La organizaron los familiares y amigos de Mariano Bertini, un chico que fue asesinado hace poco por delincuentes, por asesinos. En un momento de la marcha habló el padre de Mariano, y lo primero que hizo fue decir algo que nunca había escuchado, y mucho menos en semejante situación. Un padre que perdió a su hijo, que estaba desconsolado, destrozado, sin embargo lo primero que hizo fue pedir perdón. Sí, pidió perdón a otros ciudadanos, a la sociedad, pero principalmente les pidió perdón a los familiares de otras víctimas que se hicieron presente en la manifestación. Pidió perdón por haberles fallado, por no haberse hecho presente en marchas anteriores, por mirar las marchas por televisión, y pensar... “a mí nunca me va a pasar”. Pidió perdón por no haber participado en un reclamo genuino de otros ciudadanos y de otras víctimas. Luego pidió que no desistamos, que sigamos saliendo hasta que nos escuchen, hasta que hagan algo, hasta que podamos vivir en paz. Habló de su hijo, habló de su pérdida. Escucharlo me hizo mal, me lastima, me duele. Siempre que voy a las marchas me hace mucho mal escucharlos hablar de seres queridos que fueron asesinados. Realmente creo que a todos nos debería hacer mal. Y todos, absolutamente todos los ciudadanos de Rosario deberíamos haber estado ahí acompañando a esos familiares que hoy están destrozados. Creo que tenemos que dejar de lado cualquier compromiso, cualquier reunión, o cualquier actividad de ocio para solidarizarnos, porque hoy le pasó a esta familia, mañana le puede pasar a la tuya. Hace muchos años que decidí no esperar que le pase algo a mis seres queridos para salir a reclamar lo que nos corresponde, porque no merecemos vivir con miedo. Tenemos derecho a vivir en paz. Todos deberíamos haber estado ahí exigiendo un cambio, exigiendo que estas aberraciones no sigan sucediendo, exigiendo que los responsables tomen cartas en el asunto, y no sólo los responsables del Poder Ejecutivo municipal, provincial y nacional, sino también legisladores y jueces.

Salvador Sauan  / DNI 26.603.159