Por la inseguridad, el turno noche de los bares lo cubren quienes viven cerca
Para los trabajadores gastronómicos, la vuelta a casa es una odisea por la falta de transporte y presencia policial que los exponen a robos

Miércoles 27 de Octubre de 2021

Con la vuelta del movimiento nocturno, también volvieron los miedos al volver a casa de los que trabajan de noche. Tras el ataque al mozo del Viejo Balcón, que recibió 14 balazos cuando regresaba a su hogar para robarle el auto, desde el sector gastronómico denunciaron que no se trató de un hecho aislado, sino que se suma a una serie de delitos de los que son víctimas los empleados al salir de los bares y restaurantes donde se desempeñan.

Es más, la inseguridad hace tiempo obligó a una logística en los comercios en la que el turno noche se trata de cubrir con el personal que vive más cerca para morigerar el peligro, y la agresión a Miguel “Bocha” López y la inminencia de la marcha en reclamo de seguridad lo volvió a poner en agenda.

Luego de hacerse público el hecho acontecido durante la madrugada del domingo, la Asociación Empresaria Hotelero Gastronómica de Rosario (Ahegar) manifestó su “profunda preocupación” por las crecientes situaciones de violencia que involucran a ciudadanos que realizan tareas cotidianas como ir a trabajar y regresar a casa, por lo que piden reforzar la acción preventiva de la policía y mejores frecuencias de transporte para que lleguen sanos y salvos.

Carlos Mellano, presidente de la asociación, advirtió que han relevado muchos hechos de inseguridad entre sus empleados, ya que los horarios en los que vuelven a sus hogares (2 o 3 de la mañana) son propicios para que sean víctimas de robos y arrebatos, incluso en zonas macrocéntricas como Echesortu.

“Hay servicios públicos que no entran a los barrios populares, y a algunos trabajadores les roban los vehículos propios. Todos debemos repensar cómo trabajar contra este flagelo y es nuestra obligación plantear la necesidad de un plan estricto para que nuestro personal tenga garantizada su seguridad”, argumentó.

En este contexto de déficit del transporte público, con falta de taxis y malas frecuencias nocturnas, Mellano cuenta que el turno noche se resuelve hace años entre trabajadores que se quedan a cubrirlo porque viven más cerca y pueden volver con menos peligro.

“Por más que no vivan en lugares con problemas estructurales, todos tenemos algo de miedo al volver a la noche. Tenemos casos en los que les han sacado la moto a las 8 de la mañana yendo a trabajar, el otro día le robaron la bicicleta a un chico en zona norte. Los trabajadores son el alma del negocio, son parte de la gran familia de la gastronomía, por eso los tenemos que abrazar”, afirmó.

Blanco fácil

El dirigente gremial de los gastronómicos de Rosario, Sergio Ricúpero, coincidió en esa diagnóstico, y contó que en el caso de las empresas grandes, como por ejemplo el Casino, que está en una zona complicada para esperar transporte, se resuelven con micros y traffics propias que dejan al personal en puntos comunes.

Sin embargo, en establecimientos pequeños no existe esa posibilidad, y en algunos casos los trabajadores se organizan llevándose entre sí en auto, con movilidad propia como motos o bicicletas, o compartiendo remises para evitar aguardar por el colectivo en la parada, pero a veces son asaltados al llegar, en la puerta de los domicilios o cocheras.

Sin embargo, esta salida tiene dos problemas: “Hay lugares a los que no te quieren llevar. Y el trabajador no se puede volver siempre en taxi, se le va mitad del sueldo, que encima está atrasado. Las empresas van a tener que cubrirlo porque se van a quedar sin trabajadores”, advirtió.

Si bien los hechos habían disminuido con la pandemia y los horarios restringidos de circulación nocturna, al liberarse y haber más personas en la calle, robar se volvió más sencillo y el que vuelve de trabajar se convierte en blanco fácil. “A nuestros chicos les sacan lo poco que llevan encima, un celular o la plata que ganaron en el día, y más que nada le sustraen el vehículo”, detalló.

Además, marcó que no es un flagelo exclusivo del turno noche: hay una gran cantidad de robos que también suceden temprano, a las 6 de la mañana, durante el ingreso de los que trabajan en hoteles, comedores de fábrica o sanatorios privados.

Un problema integral

Más allá de las soluciones que se encuentran dentro del grupo de trabajo de cada comercio para minimizar los riesgos, el dirigente gastronómico Sergio Ricúpero marca que se trata de un problema integral, que debe garantizar el Estado y que no pueden solucionar ni el gremio ni los empleados.

Según Ricupero, es algo que ocurrió “siempre”, pero recientemente se empezó a dar con tremendas dimensiones: “El Estado no está brindando seguridad correctamente, principalmente en los barrios donde hay menos patrullaje y cámaras. Y no le podemos poner un policía a cada uno”, disparó.

Para graficar, contó que la esposa de Miguel López, el gastronómico baleado, contó que luego del hecho, a dos cuadras de su casa le robaron el auto a otro conocido de la familia: “Siguieron el raid delictivo después de tirar 14 tiros, y la policía ni apareció”, se indignó.

“Una cosa es robar al voleo un celular o la billetera en la parada de micro, que se arregla intensificando los controles policiales. Pero si están sustrayendo automotores, hay que ir más a fondo contra ese circuito. Las autoridades tienen que trabajar de una manera más profunda”, cerró.