Viernes 29 de Mayo de 2009
Todavía no puedo creer que tenga que escribir una carta para reclamar que no se cierre la Casa de la Poesía. En lo personal, he tenido la fortuna de ser albergada por su edificio y por la calidez y solidaridad de María Paula Alzugaray, cuando me abrió las puertas de la casa para presentar una antología que reunió a 30 talleres del país, entre ellos el que coordino. De cara al río, de espaldas a la ciudad, pero al lado de las manifestaciones con las que se expresa el pueblo, al lado de los que eligen el arte para transitar la vida, no merece este trato. Casa-expresión de libertad, casa-cómplice, casa-espacio que contiene. No permitamos que funcionarios pasajeros nos quiten su existencia, nos cierren sus puertas
Rosi Mendicino, DNI 10.987.296