La Ciudad

Por la bajante, la recaudación de las guarderías náuticas cayó un 20%

La altura del río, las restricciones a la navegación y la temporada invernal son un cóctel explosivo para la actividad

Viernes 25 de Junio de 2021

La histórica bajante del río Paraná y las restricciones para la navegación dispuestas por el gobierno provincial en el marco de la pandemia complican el trabajo de las guarderías náuticas, adonde se ponen a resguardo lanchas y otro tipo de embarcaciones. El referente de la náutica rosarina, Jorge Pinilla, definió que el panorama es “muy complicado para el sector” y dijo que registran una caída de hasta el 20 por ciento en la recaudación en comparación con los inviernos de años anteriores, que es siempre la temporada baja.

Hoy, producto de este combo explosivo para el trabajo del sector, muchos usuarios han dejado de pagar el alquiler, y otros clientes están retirando sus embarcaciones de las guarderías para llevarlas a un galpón o garage. De hecho, en las afueras de Rosario (como Funes) se están viendo lanchas estacionadas en casas de fin de semana. En general, hay una caída de un 15 a un 20 por ciento en las cobranzas en comparación con otros inviernos.

El precio de guardar una lancha depende de la calidad de la guardería: algunas que están al aire libre oscilan entre los 7 u 8 mil pesos, y una que ofrece un servicio de mayor resguardo cotiza a partir de 10 y hasta 20 o 25 mil pesos, dependiendo de la eslora y la manga, es decir del tamaño de la nave. Se estima que en Rosario hay cerca de 30 mil embarcaciones.

En cuanto a la bajante, el ex presidente de la cámara del sector dijo que está volviendo “bastante caótica la actividad de las guarderías”, y reveló que la mayoría de ellas la está manejando concretando trabajos de dragado, haciendo un “esfuerzo grandísimo para poder brindar el servicio”.

El problema es la caída de la recaudación que están teniendo por la triple combinación de río bajo, restricciones e invierno; que siempre es una temporada mala, pero que este año se hace más notable. “Hay que mantener estructura, empleados y el costo del dragado que es bastante caro. Cuando funciona bien es rentable, pero los números a veces son muy finitos porque hay mucho gasto”, señaló.

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Volver a navegar

Pero no solo la naturaleza les cierra la posibilidad de trabajo, sino también las autoridades. “Todavía se puede salir, el 90 por ciento de las guarderías está en condiciones de bajar lanchas. Lo que pasa es que estamos con restricciones. Esperamos que este fin de semana se libere”, reclamó Pinilla.

Con respecto a la actividad comercial, el propietario de una causa náutica ubicada en la zona oeste de la ciudad, dijo que está “prácticamente parada”. La complicada realidad se compone de “repuestos que están en dólares, hay muy pocas piezas y cuando vendemos una lancha tenemos que ver si nos dejan traer los motores porque está restringida la importación”, indicó.

Otra razón por la que pide que habiliten la navegabilidad, es que los que reparan motores y embarcaciones tienen que probarlas en el agua, ya que hasta no constatar que funcione no pueden cobrar el trabajo. “Desde el Instituto Nacional del Agua (INA), dicen que vamos a estar en -0,10 metros en el río Paraná, eso es un panorama muy complicado para nuestra actividad, además de que estamos fuera de temporada”, completó.

En efecto, el Paraná volvió a descender ayer a la altura del puerto de Rosario alcanzando los 13 centímetros, 3,20 metros por debajo de la altura media del mes de junio. De acuerdo a los pronósticos actualizados del INA, se extenderá la falta de lluvias en la zona alta de la cuenca, tanto que para la primera semana de julio se esperan mediciones negativas en el puerto de Rosario, con un valor mínimo de -0,20 y un máximo de 0,15 metros.

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