Miércoles 17 de Diciembre de 2014
Hace unas semanas conocimos a través de publicaciones periodísticas un proyecto de ley para asimilar los presos detenidos en cárceles federales a los trabajadores en libertad. Es decir, otorgarles sueldos, aguinaldos y vacaciones pagas. Entiendo, desde un punto de vista conceptual, que toda persona detenida, juzgada y con condena firme debe ser cuidada y protegida en su seguridad, alimentación y salud. Deberíamos esforzarnos para que todo detenido trabaje y estudie, dentro del penal, a fin de que cuando cumpla su condena esté en condiciones de insertarse en el mercado laboral, en libertad. El ocio no es recomendable, en la cárcel o en libertad. Es razonable que reciba un pago para ayudarse en algún gasto secundario o para ayudar a su familia, si la hubiere fuera del penal. Desde el punto de vista práctico, asimilar las condiciones laborales del preso con el trabajador en libertad es una sinrazón que no resiste ningún análisis. El preso cometió un delito, fue juzgado y debe cumplir en condiciones dignas la pena que le impuso la Justicia. El trabajo y el estudio dentro del penal son una herramienta que le ayuda a formarse como persona y a sobrellevar con mejores condiciones de vida su tiempo de condena. Los trabajadores en libertad, que felizmente somos la inmensa mayoría, sí tenemos, justamente por transitar la vida respetando la ley y a los semejantes, el derecho a elegir un trabajo, a buscar una mejor paga con el correspondiente aguinaldo y vacaciones incluidas. Las legislaciones laborales, en el mundo civilizado, hablan justamente para trabajadores libres, que caminan de la mano de la ley, no para personas en condiciones de detención. No se necesita ser demasiado lúcido e ilustrado para ver las diferencias. Caso contrario, vamos a caer en el planteo hipergarantista del juez Raúl Zaffaroni, por ejemplo, que parecería muchas veces que la víctima es el delincuente y el victimario, la víctima. ¿Se entiende? Otro tema de dudosa lógica e interpretación razonable, es el proyecto de otorgarle a la comunidad "trans", de mayores de 40 años, una pensión o jubilación por sus condiciones de comunidad en situación de riesgo. A veces, le confieso al lector, me cuesta creer y entender a algunos legisladores faltos de idoneidad y sentido común, que quieren tener notoriedad a través de proyectos livianos, faltos de contenido razonable, ético y constructivo. Y que le hablan a una sociedad que vaya a saber por qué los premió con el cargo, quizás por estar incluidos en el armado trasnochado de alguna lista sábana. Parecería que en estos días, y tal como dijo María Elena Walsh, estamos viviendo en el "Reino del Revés". Tendríamos que esforzarnos para tener una sociedad de premios y castigos, donde se valore el trabajo, el estudio, el esfuerzo. Y no tener una sociedad del "vale todo". Asimismo, cuando el doctor Zaffaroni dijo, hace unos días, que si el próximo gobierno no es del Frente para la Victoria el país entrará en un caos político, económico e institucional, me hace reflexionar en que es una afirmación tan liviana e inconsistente que no parece propia de un integrante de la Corte Suprema y reconocido jurista. Le recuerdo a Zaffaroni algo que usted sabe, o debería saber: el rey de Francia Luis XVI decía, allá por el año 1774, en conversaciones con sus cortesanos: "Después de mí, el diluvio". El diluvio que pronosticaba Luis XVI fue nada menos que la Revolución Francesa en 1789. Hecho que fue la base y el comienzo de la república democrática que hoy conocemos. En estas páginas yo decía el 8/9/14 que ojalá el nuevo gobierno nos traiga "otro Sarmiento" para priorizar la educación. Hoy le agrego ojalá también nos traiga "otra Revolución Francesa" para refundar la Argentina. Es muy probable que el año próximo, el nuevo gobierno sea también de tinte peronista o justicialista. Pero, de algo estoy seguro, deberá buscar el consenso de propios y extraños sobre políticas básicas de gobernabilidad, de ideología menos fundamentalista, y con menos soberbia. Sólo así transitaremos el camino que nos colocará en la senda de un ansiado progreso institucional.
Jorge Omar Bustamante
DNI 7.796.562