Edición Impresa

"Poner el cuerpo no es tan liviano"

Darío Grandinetti y Cecilia Roth coinciden en el mensaje de "Una relación pornográfica", que hoy se estrena en el Fundación Astengo.

Viernes 30 de Mayo de 2014

Ella y El se encuentran sólo para tener sexo, con el fin de plasmar algo que representa una fantasía y no un sentimiento más profundo. Pero, claro, cuando se pone el cuerpo empiezan a aparecer otras sensaciones. En la ficción, quienes protagonizan estos roles en "Una relación pornográfica" son dos desconocidos, pero en la realidad se trata nada menos que de Darío Grandinetti y Cecilia Roth. Los actores, que presentan tres funciones en el Auditorio Fundación Astengo (Mitre 754) —hoy y mañana, a las 21, y el domingo, a las 20— dialogaron con Escenario sobre los alcances de "poner el cuerpo" en la obra dirigida por Javier Daulte. El amor, el sexo y el erotismo atravesaron esta charla, y también qué significa para ambos volver a presentarse en una ciudad como Rosario.

—La fantasía del sexo casual dispara la trama de la obra ¿Esa fantasía alimenta o desvirtúa el amor?

Grandinetti: de entrada aparece esta oferta libre de sexo y nada más, pero ¿qué pasa cuando una relación continúa en el tiempo?, ¿cuánto tiempo uno puede estar sin poner nada más que el cuerpo? Llega un momento en que aparecen otras cosas y qué hacemos con esas cosas que aparecen, eso es otro tema, y es un poco de lo que habla la obra. Y es qué pasa con eso nuevo, lo digo, no lo digo, huyo, me asusto, lo encaro, en ese sentido los dos recorren un camino. Después de eso aparecen cosas más reconocibles para la gente, porque no hay muchos que pongan un aviso en una revista para cumplir una fantasía sexual, pero lo que le empieza a pasar a ellos dos se parece más a una historia de amor.

Roth: esta es una situación muy particular, en la que ninguno de los personajes tiene nombre, son Ella y El, y ninguno conoce nada del otro. En realidad es una fantasía muy puntual que ella tiene hace mucho tiempo y quiere concretarla con alguien en un momento en que ella está sin pareja, y resuelve poner un aviso en internet o donde sea y conecta con esta persona. En principio el encuentro es puramente sexual, y para concretar una fantasía determinada, lo que pasa y es de lo que habla la obra, es que puede haber sexo casual y cuando terminó la fantasía punto y se acabó, pero si la cosa sigue y hay un interés mayor, esos personajes comienzan a vincularse desde otro lugar y eso puede transformarse en otra cosa. Es ahí cuando esas dos personas quedan sorprendidas y enganchadas en una situación que ellos no han buscado.

—También demuestra que no es tan liviano esto de poner el cuerpo, que no es poca cosa.

Grandinetti: (sonríe) claro que no es poca cosa, porque además aparecen otras cosas en juego, y el cuerpo tiene memoria también.

Roth: no es tan liviano evidentemente y por eso sucede esto. O lo ponés (el cuerpo) y no vas más allá de eso y te das cuenta que lo vas a sacar porque uno no puede dejarlo así como si fuera nada; y si lo ponés y pasa algo, pues sí, ahí pusiste mucho de lo que es uno.

—¿El sexo y el amor siempre tienen que ser compatibles?

Roth: no, no tienen que ser compatibles. Puede haber una relación en la cual haya una relación pura y exclusivamente sexual y eso durará lo que dure ese encuentra sexual y eso no quiere decir que yo lo haga o crea que es más fácil eso a tener un vínculo más profundo, pero creo que sí existe esa posibilidad, sin duda. Y existe también la posibilidad de tener un encuentro que quepa lo sexual y amoroso y se conforma una pareja, pero también sucede a lo largo de un vínculo que la sexualidad y la entrega no siempre es en paralelo, no siempre una ama con la misma intensidad con la que quiere hacer el amor con esa persona y viceversa (sonríe).

—Y con el paso del tiempo se van modificando además ciertas relaciones.

Roth: por supuesto, el tiempo modifica las relaciones, el sexo es parte del vínculo y en la obra lo que les sucede los sorprende, porque no están buscando esa relación amorosa, ninguno de los dos. Y parece que esa relación amorosa aparece sin que la busquen y el tema es si uno quiere sostenerla, si uno tiene ganas de sostener algo que no esta buscando.

—Ambos vienen de trabajar en la película "Matrimonio" y ahora hace tiempo que están haciendo "Una relación pornográfica". ¿Qué encuentran individualmente que se potencia en lo actoral al trabajar juntos?

Grandinetti: Bueno, cuando uno trabaja con un buen actor o una buena actriz está como más tranquilo, fue muy sencillo todo. Casualmente ahora estoy en la misma sala de ensayo donde ensayábamos "Una relación pornográfica", y desde el primer día del ensayo la cosas avanzaron entre los tres, porque Javier (Daulte) tuvo mucho que ver en eso y armamos un equipo de trabajo muy armonioso. Y todo fue muy fácil, incluso teniendo en cuenta que Cecilia es la primera vez que hace gira y se encuentra haciendo cosas por primera vez en distintos espacios .

Roth: creo que tenemos una manera parecida de trabajar, trabajamos con mucha entrega, mucha puntillosidad, somos muy obsesivos ambos, y lo digo en el mejor sentido. Trabajar en teatro o en cine es en donde mejor la paso, es el oficio que elijo para mi vida, y eso cuando está mezclado en una relación cariñosa, respetuosa, de fácil encuentro, es fantástico. Llevamos mucho tiempo trabajando en esta obra, creo que van 320 funciones, que es mucho, ahora estamos en la parte final de la gira y la experiencia ha sido muy hermosa.

—Cecilia, ¿por qué demoraste tanto tiempo en hacer tu primera gira teatral?

Roth: porque en realidad he hecho más cine que teatro. Como en el teatro arranqué más tarde en mi vida, todo empezó más tarde. Este es el primer año que fui a Mar del Plata también, es la primera gira que hago y fue una experiencia extraordinaria.

—En rigor, no es el único caso, recuerdo que Antonio Gasalla también contó que empezó a salir de gira por el interior cuando llevaba muchos años de trayectoria.

Roth: sí, yo he empezado y terminado siempre en un mismo teatro, nunca había hecho gira, y eso que hice teatro en la Argentina y en España con cierta continuidad. Es más, tú te encuentras (N.de la R: aún conserva expresiones en español debido al largo tiempo que residió en España) con actores de la talla de Javier Bardem o inclusive Javier Cámara, que jamás han hecho teatro, aunque han hecho mucho cine y televisión. Cámara, por ejemplo, es un actor extraordinario, pero no hizo teatro nunca, salvo de muy jovencito, y es porque le da pánico. Es que en el teatro ponés el cuerpo todos los días, es de una enorme entrega, es brutal el encuentro y la ceremonia que se genera con la gente. Y también es cansador, la gira es dura, por mejor armada que esté y por lo mejor que la estés pasando.

—¿El hecho de que esta obra ya sea conocida por su versión cinematográfica, que aquí se la llamó "Una relación particular", los condicionó de alguna manera?

Grandinetti: la verdad, no volvimos a verla, los dos la vimos en su momento y ninguno de los dos volvió a verla. Tengo la sensación de que es más atractiva esta historia, me parece que es más mágico lo que ocurre en la versión teatral.

Roth: a mí no me condicionó. No es una película cercana en el tiempo, es una película del 99, pero no la quise volver a ver. Cuando apareció la opción de hacerla en teatro la hice, pero honestamente no me condiciona. No sé si es por condicionamiento, pero creo que una pretende que lo que está trabajando sea lo más personal posible, y entonces una prefiere no estar condicionada, aunque no quiera, por algo ajeno.

—En la película los protagonistas aparecen entre sábanas, pero ustedes en la obra no tienen escenas de cama. ¿Esto fue una decisión de los actores o una sugerencia del director?

Grandinetti: de entrada fue una decisión de Javier, a la que nosotros adherimos. En realidad en la película hay planos cortos y no se ve nada de desnudez tampoco, y en teatro no podés hacer eso. Así que había que encontrar una manera, que Javier encontró a nuestro juicio muy poética y muy bien hecha, que reemplaza eso, y no la voy a contar porque sino lo adelantamos (risas).

Roth: no hay desnudos, pero hay situaciones de enorme sensualidad, que me parece que son más lógicas y estéticamente teatrales. En el guión decía "se desnudan, se meten en la cama", y es muy complicado meterse en la cama en un teatro y que se te escuche, eso es muy cinematográfico. Además Javier encontró una manera muy interesante de que esa sensualidad aparezca de esa forma.

—¿Es una obra erótica o de amor?

Grandinetti: más de amor, pero tiene varios ingredientes: el erotismo, la sensualidad, el romanticismo, el humor, la ternura, la emoción, todo lo que pasa en una historia de amor.

—Los dos actuaron en Madrid, incluso a las órdenes de Pedro Almodóvar, e hicieron temporada en Buenos Aires y en todo el país, ¿pero les genera algo especial, por la historia personal de cada uno, actuar en Rosario?

Grandinetti: Sí, es genuino, absolutamente lo siento así, hace ya unos cuantos días que sé que el viernes (por hoy) voy a estar allí laburando, y para mí no es lo mismo. Y siempre me pasa, que me vaya bien o mal con una obra uno está acostumbrado, pero que me vaya mal en Rosario me sacude y disfruto el doble cuando el Astengo está lleno.

Roth: sí, sin duda, amo Rosario, mi hijo es de Rosario (Martín, de su relación con Fito Páez), conozco el teatro Astengo muchísimo, adoro la ciudad, tengo muchos amigos y es muy importante actuar allí, a mí me da mucha alegría volver a Rosario.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario