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Ponen en discusión el móvil de un homicidio

Crimen en Montevideo y Callao. Una amiga de Pablo Colmegna dijo que no fue un hecho pasional sino el epílogo de un robo. Contradice la versión oficial de lo ocurrido.  

Lunes 03 de Febrero de 2014

La investigación por el crimen de Pablo Daniel Colmegna, el muchacho de 33 años cuyo cuerpo golpeado fue hallado sin vida en su casa de Montevideo al 2700 la mañana del sábado, parece encaminarse a la de un homicidio en ocasión de robo. Así lo aseguró ayer una amiga de la víctima que puso en discusión la versión oficial. Es que, según la mujer, “el delincuente tenía un reloj, un celular y la billetera” de la víctima.
  Pablo Colmegna trabajaba en un bar de Pellegrini al 1100 frecuentado por la comunidad gay. Vivía en la planta baja de una casona de Montevideo 2744 y en la planta alta lo hacían sus dos hermanas. A las 10 de la mañana del sábado la pareja de una de esas mujeres, Adolfo, salió de la vivienda porque “había un escándalo” abajo. Entonces advirtió que un muchacho escapaba del lugar a la carrera y lo siguió hasta localizarlo escondido en un volquete de Montevideo y Rodríguez, tapado de materiales de construcción. Allí esperó la llegada de la policía que se llevó preso a Juan Alberto A., de 26 años y nacionalidad paraguaya, quien estaba presuntamente ebrió y tenía manchas de sangre en su ropa. Con ese muchacho, dijó la policía, Pablo se había encontrado en un canto bar la madrugada anterior al crimen.
  Según las fuentes, cuando Adolfo encontró al supuesto homicida le gritó “hijo de puta, te teníamos confianza”, dando por entendido que la familia de Pablo conocía a quien está acusado de su crimen. Sin embargo Nadia, amiga de la víctima, dijo a La Capital que “nadie lo conocía y lo que Adolfo le gritó fue «te dieron confianza»«, poniendo en discusión la primera versión de la historia.
  Nadia sostuvo que “la casa de Pablo estaba totalmente revuelta, faltaban cosas y el asesino tenía en su poder la billetera, un celular y un reloj robado por lo que es una locura pensar que fue un crimen pasional”, mientras que ayer fuentes judiciales aseguraron que “surgen evidencias de que los dos implicados en el hecho se conocían y que el dueño de casa le abrió la puerta a su agresor, quien estaba allí de manera consentida”. Y remarcaron que “no se trata de un robo seguido de homicidio”.
  Asimismo, la mujer contó que el certificado de defunción menciona “fracturas en las vertebras 1 y 2 y politraumatismos”, mientras la policía dijo que la muerte de Pablo fue “a golpes de puño” y el fiscal Enrique Paz requirió un examen al acusado que tenía marcas de sangre en los nudillos de sus manos.

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