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Política es una buena palabra

Los reiterados autoritarismos que devastaron a la Argentina instalaron el desprestigio social de una actividad humana fundamental. Sin embargo, disentir, conversar y discutir es clave para construir un país mejor.

Miércoles 03 de Septiembre de 2014

Cuando en el ‘66 un golpe militar voltea al doctor Illia comienza el primer período duro del Partido Militar, allí se cierra Eudeba, se entra a la universidad a saco, desaparece la autarquía universitaria y se termina con las ideas de conversación, debate y pluralidad, que eran el basamento de ese radicalismo que toma el poder en minoría, pero con mucha convicción. Con su derrocamiento un período de democracia plena desaparece. Sobre el ‘73 se vuelve a la democracia y sobre el ‘76 retorna el milicaje con el aprendizaje del ‘66 y las mismas ideas refundadas, apretadas, consolidadas.

Uno de los ejes era abolir el sistema político argentino y para abolir el sistema político argentino se arrancó desde la base: la palabra política comenzó a ser un insulto.

La descalificación y la entonación convirtieron un sustantivo básico de cualquier proceso democrático en el mundo, un sustantivo que viene desde los griegos con la polis, convirtió por desgracia, obra y desgracia de José Alfredo Martínez de Hoz y de los milicos que acompañaron, convirtió al sustantivo en un adjetivo, la palabra política devino en adjetivo calificativo despectivo. Desde 1976 está dando vueltas en Argentina "eso es político", "hace eso por política", "es sólo política". La palabra política como insulto.

Voy a decirlo con todas las letras: maldigo con en el alma a los que dicen que las cosas se hacen por política para descalificar los hechos. Menos mal que se hacen por política, porque la política es la que permite desarrollar ideas diferentes, convertirlas en parte de una discusión y llegar a una conclusión… política. Cualquier lectura de sucesores de Gramsci refiere a lo básico: gobernantes y gobernados. Allí la política. Ése diálogo con, por, desde y hacia el poder es básico. Cito a la cátedra: no hay otro modo que la política para dirimir la disputa por el orden social: el conflicto irreductible para decidir y decir hacia dónde queremos ir como colectivo (país, nación, lo que sea)

Es la política la que permite que las sociedades avancen; es la política, como el hecho fundamental de la polis y de los grupos humanos. No hay grupo humano sin desarrollo político. De hecho, la educación, la salud y el trabajo ayudan a que haya más política. Mientras más educación, más salud y más trabajo, la sociedad está más sana y más libre. Pide más política. Más discusión, más participación. Aceptemos: más conflicto. Desgraciados los pueblos en los que un gobernante dice que lo interpreta y resuelve en la soledad de su omnipotencia sin consultar, sin escuchar, sin debatir, consensuar, corregir y corregirse. Sólo el absolutismo vive sin consultar. Sin "acción política". Convierte a la política en actividad de una sola persona.

Aquellos que dicen "no queremos la política", aquellos que dicen "tal paro es político", aquellos que dicen "tal actitud es política", lo que están diciendo es "no queremos educación, no queremos salud, no queremos libertad".

¿Sabrán quién no tiene política? Los cubanos no tienen políticas activas porque el partido único y el pensamiento único reniegan de la política. Los rusos en la época del zar no tenían política. Los rusos del Soviet y de "Pepe" Stalin no tenían política. Los venezolanos no tienen política. Todos los regímenes dictatoriales no tienen política ¿Eso desean los que abominan de "la política" en mi país?

Cuando desde un estrado el funcionario Jorge Capitanich dice que un paro obrero sobre fin de agosto fue un paro político se está convirtiendo, por ese hecho —tengo la íntima convicción— en un absolutista sin vueltas. Cuando alguien como el funcionario Florencio Randazzo dice lo mismo, a mí me asusta porque es el peronismo en su origen (43, 45, elecciones de febrero del 46) el que juntó radicales, socialistas, anarquistas, conservadores de la provincia de Buenos Aires y esperanzados en un mundo mejor en el que el obrero era parte de la situación política, el desarrollo político del país. El peronismo le dio participación política activa al obrero: ¿cómo alguien, desde el peronismo, puede dirigir su mirada en otro sentido?

Cuando escucho a los peronistas kirchneristas decir que un paro "es político" me duele el alma. No me duele cuando escucho a los personajes de la izquierda nefasta, porque la izquierda nefasta abomina de la política activa, del debate y el conflicto, no le gusta, quiere el pensamiento único. Como hubo en el soviet, como hay en Cuba. Como en los regímenes teocráticos (el que piense que en Irán hay libertad…) todos los regímenes teocráticos, todos los regímenes autoritarios, todos los regímenes de unicato abominan de la política. Porque la política es disentir, es conversar, es discutir. ¿Qué quieren para Argentina? ¡Venezuela, Irán, Cuba, China! Díganlo ya. El funcionario Axel Kicillof, el funcionario Ricardo Forster, el funcionario D'Elía pueden decirlo. Sueñan con el unicato.

Malhadado sea el actor social que diga que una resolución gremial es política. Menos mal que es política. ¿Qué pretenden que sea?; ¿un recibo de sueldo?

Mañana, cuando les pidan cuentas de su enriquecimiento ilícito y de su desafortunada gestión de gobierno qué van a decir: me acusan porque soy político…

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