Policía herido al tirotearse con ladrones tras el robo a un súper
Las cámaras de video del supermercado de capitales chinos ubicado en Avellaneda y Uruguay registraron el momento exacto en que tres ladrones armados irrumpieron con violencia en el comercio. Eran las 20.28 del viernes cuando el vigilador que custodiaba el local recibía un culatazo en la cabeza y le quitaban el arma.

Domingo 07 de Junio de 2009

Las cámaras de video del supermercado de capitales chinos ubicado en Avellaneda y Uruguay registraron el momento exacto en que tres ladrones armados irrumpieron con violencia en el comercio. Eran las 20.28 del viernes cuando el vigilador que custodiaba el local recibía un culatazo en la cabeza y le quitaban el arma. Dos de los hampones avanzaron hacia las cajas, juntaron el dinero y en contados minutos huían con su cómplice. Pero a pocos metros del comercio la gavilla se cruzó con un patrullero del Comando Radioeléctrico y se desató una lluvia de balas que dejó a un policía herido en un brazo y a un vecino lesionado además de numerosos impactos en un micro estacionado en las cercanías. Los ladrones alcanzaron a escapar, pero dos sospechosos fueron detenidos después.

Las huellas del tiroteo quedaron expuestas en pasaje Ancaste al 3400 (paralelo a bulevar Avellaneda), a unos 20 metros al oeste. Un proyectil se incrustó en el frente de la casa de María Vallejos, una vecina cuyo hermano posee un ómnibus de larga distancia con el que trabaja para una cooperativa de transporte. El vehículo, que estaba estacionado, recibió sobre el flanco derecho seis plomos. "Dentro de todo fue una desgracia con suerte", dijo la mujer a LaCapital. "Escuché los tiros y ví los fogonazos. Cuando me asomé por el postigo vi al policía tirado en el piso, no sé cómo no lo mataron", manifestó María.

Sin prejuicios.Todo ocurrió en el Autoservicio Sur, en Avellanada casi Uruguay, cuyos propietarios colocaron sobre las paredes exteriores del local un par de cámaras de video y, además, contratan un agente de seguridad que custodia el ingreso para conjurar hechos como el del viernes. Sin embargo, esos elementos no fueron obstáculos para los ladrones.

Los tres delincuentes arribaron a pie y con armas de fuego en sus manos. Uno fue sobre el vigilador, al que le descargó un contundente golpe con su revólver en la cabeza provocándole una herida cortante en la frente. Después le robó el arma. Los otros dos se dirigieron a las cajas y robaron el dinero que había, cuyo monto no trascendió. El atraco fue rápido, pero alguien se comunicó con el 911 y avisó a la policía.

Los delincuentes huyeron a la carrera hacia calle Uruguay, doblaron hacia el oeste y en el pasaje Ancaste giraron hacia el sur. Fue en ese momento en que se toparon con un móvil del Comando Radioeléctrico que circulaba a velocidad de emergencia y de contramano por el pasaje. Los testigos dijeron que entonces, literalmente se cruzaron "a plomo limpio".

Enfrentamiento."Uno de los policías se bajó del auto, gritó «alto ahí» y empezaron los tiros. Fueron como treinta disparos. Fue una casualidad, pero en ese momento no había nadie en la calle", contó un vecino que prefirió no dar su nombre. "Uno de los choros tenía un fierro en cada mano", agregó.

Cuando la balacera recién empezaba, el policía que estaba a cargo del patrullero también se bajó del coche para cubrir a su compañero. Pero el móvil policial siguió su marcha a baja velocidad, tal vez sólo por inercia o porque aún tenía la marcha colocada. Lo cierto fue que el auto terminó chocando contra la pared de una panadería y provocó un estruendo que le dio más dramatismo al cuadro.

El intercambio de disparos fue feroz. El agente del Comando Darío Aguado, de 24 años, recibió un balazo que le atravesó el antebrazo derecho. Ayer, uno de sus colegas dijo que a pesar de la herida siguió defendiéndose de la agresión "hasta que se quedó sin fuerzas en el brazo". Los asaltantes alcanzaron a escapar y el lugar se cubrió de policías en minutos. "El agente herido se cubrió atrás del colectivo estacionado y desde ahí disparó. Pero los choros siguieron tirando todo el tiempo", sostuvo el testigo.

La policía comenzó a buscar a los asaltantes y apresaron a dos muchachos, de 18 y 23 años, en Amenábar al 3700. Si bien los sospechosos no tenían armas en su poder, los investigadores indicaron que las descripciones físicas y de las ropas que vestían en el momento del asalto coincidían con las descripciones que brindaron los testigos.