Policía acribillado al impedir un asalto
Buenos Aires. —  Un policía federal fue asesinado a balazos al intentar detener a dos delincuentes que acababan de robar en una parrilla, en el barrio de Caballito. Se trata del agente Marcelo De Bernardi, de 38 años, quien, según testigos, no alcanzó a defenderse con su pistola reglamentaria y fue “rematado a sangre fría”. El hecho ocurrió el sábado a las 22, en una parrilla ubicada en Pedro Goyena y Viel, una zona muy transitada y con una amplia actividad gastronómica...

Lunes 13 de Julio de 2009

Buenos Aires. —  Un policía federal fue asesinado a balazos al intentar detener a dos delincuentes que acababan de robar en una parrilla, en el barrio de Caballito. Se trata del agente Marcelo De Bernardi, de 38 años, quien, según testigos, no alcanzó a defenderse con su pistola reglamentaria y fue “rematado a sangre fría”.
  El hecho ocurrió el sábado a las 22, en una parrilla ubicada en Pedro Goyena y Viel, una zona muy transitada y con una amplia actividad gastronómica. Todo comenzó cuando dos delincuentes que se movilizaban en una motocicleta aparentemente sustraída llegaron con fines de robo al lugar, en momentos en que había varios comensales.
  Según fuentes policiales, los asaltantes, uno de ellos armados, amenazaron a los clientes y empleados del comercio y les exigieron la entrega de dinero en efectivo y otros objetos de valor. “Estaban desvalijando a los clientes y cuando una pareja quiso entrar, la moza le hizo señas y así le avisaron al policía que estaba de consigna en la zona”, contó a la prensa un hombre que atiende un puesto de diarios y revistas de la misma cuadra donde funciona la parrilla asaltada.
  El canillita indicó que en el lugar “siempre hay un policía de consigna de 18 a 24. Es una zona en la que siempre hay consigna desde las 8 hasta las 3 de la tarde y desde las 3 de la tarde a las 9 de la noche. Y los fines de semana, están los que entran a las 6 de la tarde”, precisó.
  Al ser alertado del hecho, el agente De Bernardi se acercó a la parrilla para intentar detener a los delincuentes. El policía les impartió la voz de alto, pero lejos de acatar la orden uno de los asaltantes, que ya había concretado el robo y se hallaban en la vereda, comenzó a dispararle. “Parece que el primer tiro le pega (al policía) en el chaleco, lo volteó y después lo remataron en el piso de unos cuatro balazos. O sea, a sangre fría”, relató el vendedor de diarios, que dijo creer que el efectivo “no llegó ni a tirar”. (Télam)