Política nacional
Dados los problemas de salud de Néstor Kirchner, por una afección en las arterias carótidas, desde algunos sectores políticos vaticinan que no se presentará como candidato a presidente...

Sábado 16 de Octubre de 2010

Dados los problemas de salud de Néstor Kirchner, por una afección en las arterias carótidas que impedía hasta hace poco el normal flujo de sangre hacia el cerebro, desde algunos sectores políticos vaticinan que el actual secretario general de la Unasur no se presentará como candidato presidencial, de cara al 2011. Si esto se confirma, Cristina Fernández tomará la decisión de postularse a un nuevo mandato presidencial, como así lo permite la Constitución Nacional en su artículo 90. Néstor Kirchner está obligado, por indicaciones médicas, a mantener una actividad política restringida. En verdad, sus tareas habituales no son compatibles con su enfermedad. Deberá, de ahora en más, realizar una vida sin sobresaltos, sin preocupaciones mayores. Ahora bien, se ha instalado un problema en el gobierno, y es el paulatino descenso del nivel de popularidad de la jefa de Estado. Algunas encuestas, entre ellas de Isonomía, difundidas el pasado domingo 10 por el diario Perfil, arrojan resultados desfavorables, porque preanuncian una derrota en las urnas con Ricardo Alfonsín o con Julio Cobos. Desde el conflicto con el campo, el kirchnerismo es blanco de fuertes críticas por su gestión de gobierno. Una medida acertada es, a mi juicio, la asignación universal por hijo. Otras decisiones políticas fueron promesas, como los planes cooperativos denominados " Argentina trabaja " que a Rosario y otras zonas no han llegado; o bien los créditos hipotecarios para la construcción o remodelación de viviendas, a los cuales mucha gente no pudo acceder. Sin dudas, persiste el malestar de miles de pobladores porque ven escasas posibilidades de ascenso social. Mucha gente carece de proyectos a corto, mediano o largo plazo, ansía tener casa propia, quiere estabilidad laboral, anhela un trabajo digno, necesita que sus hijos estudien y sean profesionales. Y ni qué decir de la clase pasiva, que ha recibido mejoras en sus haberes pero que son insatisfactorias en relación a los elevados índices inflacionarios. Teniendo en cuenta que en Argentina numerosas personas votan con el bolsillo y olvidan rápidamente los acontecimientos, no sería extraño que próximamente se intente captar votos mediante anuncios de mejoras para las clases sociales postergadas o excluidas del sistema.

Marcelo Malvestitti

marcelomalvestitti35@hotmail.com