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Polémica: "Hay connivencia de trapitos con barrabravas y dirigentes de clubes"

Sorprendido por la repercusión en las redes sociales y en la opinión pública y ofuscado con sus pares y el Ejecutivo, el concejal del PRO Rodrigo López Molina defendió su proyecto de prohibir a los cuidacoches en distintas zonas del macrocentro rosarino.

Martes 01 de Abril de 2014

Sorprendido por la repercusión en las redes sociales y en la opinión pública y ofuscado con sus pares y el Ejecutivo, el concejal del PRO Rodrigo López Molina defendió su proyecto de prohibir a los cuidacoches en distintas zonas del macrocentro rosarino. "La mafia de los trapitos levanta en Capital Federal 12 millones de pesos por mes. Si no hacemos nada, Rosario en un futuro seguirá este camino", advirtió el edil macrista y denunció "connivencia de los cuidacoches con la policía, los barrabravas y dirigentes de clubes".

La iniciativa propone prohibir la actividad informal en sectores como Pichincha, La Fluvial, zonas con estacionamiento medido y a 300 metros de los eventos de concurrencia masiva.

Enterados del proyecto, los concejales Jorge Boasso y Roberto Sukerman encendieron sus críticas, al igual que el secretario de Gobierno del municipio, Fernando Asegurado. López Molina recogió el guante ayer y disparó: "Llama la atención las críticas que buscan clausurar el debate a través de motes como fachistoide, y lo único que plantean es no hacer nada para que cualquiera haga lo que se le antoje".

También hubo munición gruesa contra el secretario político de la intendenta Mónica Fein. "Me sorprende un miembro del Ejecutivo que plantee que los teléfonos de la GUM están a disposición, cuando nosotros denunciamos que los cuidacoches extorsionan a la gente en las narices de la GUM y la policía. Y no se puede deslizar que el espacio público es pago, sino que, como su nombre lo indica, es gratuito".

A López Molina también se lo criticó porque su prohibición era "irrealizable frente a personas NN", como había señalado Boasso. "Cualquier vendedor ambulante es anónimo hasta que los inspectores lo identifican y lo sancionan. Estamos convencidos de la viabilidad de este proyecto, porque no se puede tolerar que a los rosarinos los sigan extorsionando".

En números. Para graficar la gravedad del problema, el edil macrista recordó que el negocio ilegal de los trapitos porteños mueve "12 millones de pesos al mes" y sin medias tintas señaló que detrás de ese negocio hay "mafias con connivencia policial, de barrabravas y dirigentes de clubes, donde el municipio no tiene las herramientas para actuar. De aprobarse el proyecto, tendrían los elementos legales para intervenir, incluso de no mediar amenazas".

En forma más específica, López Molina se preguntó: "¿Alguien puede pensar que los que te vienen a cobrar cuando estacionás el auto cerca de la cancha de Newell's no están conectados con la barrabrava del club?"

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