Polémica en Canadá por la liberación de un caníbal
Los canadienses se ven a sí mismos como la versión mejorada de los estadounidenses. Están orgullosos de lo que los diferencia de sus vecinos del sur, como el sistema judicial. Pero la sentencia que exculpó a un asesino caníbal anteayer en Winnipeg, en Manitob, generó ayer un amplio debate.

Sábado 07 de Marzo de 2009

Los canadienses se ven a sí mismos como la versión mejorada de los estadounidenses. Están orgullosos de lo que los diferencia de sus vecinos del sur, como el sistema judicial. Pero la sentencia que exculpó a un asesino caníbal anteayer en Winnipeg, en Manitob, generó ayer un amplio debate.

El acusado, que nunca negó haber cometido los hechos, fue declarado "no culpable". La fiscalía, la defensa y los jueces estuvieron de acuerdo en que Vincent Li, de 40 años, no era imputable al momento del crimen, que los medios describen como "uno de los más brutales en la historia de Canadá".

Li no irá a la cárcel y podría quedar en libertad tras un tratamiento psiquiátrico exitoso.

Aún se está analizando si en su expediente el asesinato se incluirá como antecedente o no.

Dos peritos declararon recientemente ante el tribunal que Li sufre esquizofrenia y que cometió el crimen por no estar medicado. Pero que responde bien a la terapia, avanza y en el futuro se analizará una vez al año su posible reinserción en la sociedad.

Li apuñaló a su compañero dormido de asiento en un ómnibus, lo decapitó y diseccionó. Durante el juicio se leyó en medio de los sollozos de la familia de la víctima cómo Li extrajo los órganos del cadáver, se comió algunos y otros los puso en bolsas de plástico.

Espeluznante. Según el tribunal, "se comió los ojos de su víctima, se guardó la nariz y los labios en el bolsillo y se lamió las manos cubiertas de sangre".

Cuando horas más tarde fue detenido, al parecer volvió en sí. Se disculpó ante los policías y les pidió que lo mataran.

Los dos médicos declararon que Li oía voces que le advertían sobre el "demonio" sentado a su lado y le ordenaban matarlo.

Si Li, un inmigrante de la ciudad china de Dandong, hubiese cometido el crimen en Estados Unidos, habría sido sentenciado a muerte hasta hace muy poco. Entre otros, en Texas fue ejecutado en 2004 un hombre que sufría esquizofrenia igual que él y que en medio de los delirios mató a dos personas.

Canadá prohíbe la pena capital. En Estados Unidos fueron ejecutados desde su reintroducción en 1977 más de mil personas con enfermedades o discapacidades mentales, según el Centro de Información sobre la Pena de Muerte. El 8 de agosto de 2006 la Asociación de Juristas Americanos decidió por resolución "excluir de la pena de muerte a las personas con graves enfermedades psíquicas".

Para los padres de la víctima, es difícil de imaginar que Li pueda llevar una vida normal algún día.

Un día de furia. Tim McLean, de 22 años, volvía de su trabajo de verano cuando Li se sentó a su lado en el ómnibus. Intentó defenderse de sus puñaladas, pero no pudo escapar.

Uno de los psiquiatras, Stanley Yaren, dijo comprender la necesidad de justicia y represalia ante los hechos. "En cierto sentido sería más fácil si el señor Li fuera un psicópata que odia a la sociedad, pero no es así". Al igual que Tim, fue víctima de la enfermedad. "No podemos odiar a la persona. Sólo podemos odiar la enfermedad", afirmó. l (DPA)