Sábado 19 de Junio de 2010
Soy estudiante, tengo 18 años, y quiero dedicarle una poesía a la bandera argentina: Rosario fue testigo de tu primer izamiento. Cuando saludaste a Dios, al acariciar el firmamento.
Y sobre su río, se reflejó el juramento, que los soldados hicieron con fiel sentimiento.
Y como ellos tuvieron el honor, también quiero jurarte respeto y amor. El General en vida,
amó a la Nación. Tras su triste ida, su eterno recuerdo selló en la insignia, plasmando su devoción y amor por la Argentina. Inspirado en la escarapela, fue tu diseño. Al trasladarlo a tu tela, se te creó como ilusión de un sueño. Pues Belgrano, no escatimó en belleza. Mis ojos son los dueños de esta sublime percepción. Eres la merecedora de la admiración que siente mi corazón. Eres un símbolo espejado, en el que el cielo está reflejado. Flameas con simpleza y valor, virtudes que legaste de tu creador. Cuando se te iza, el cielo protagonizas. Opacas al mismo resplandor cuando altiva, acompañas a la brisa, y despliegas tus alas ante la Argentina. Los colores de la naturaleza originaron tu belleza. Eres celeste como el cielo, porque construiremos uno en nuestra tierra. Y del color del hielo, es tu blanco, bandera, representante de la frialdad ante toda desigualdad. Y como soñamos con un nuevo día, en el centro, yace un sol que te ilumina. Tus franjas celestiales dibujan un camino que flameando hacia el cielo, muestran el destino, por el que soñamos los argentinos.
Fiorella Bruno
DNI 36.519.449