Poder decidir sobre el propio cuerpo
¿Cómo aclarar en principio que mi posición antiabortista no me coloca automáticamente del lado de los sectores más conservadores, reaccionarios y retrógrados que tiene nuestra sociedad y con los que comparto esta idea...

Jueves 19 de Marzo de 2009

¿Cómo aclarar en principio que mi posición antiabortista no me coloca automáticamente del lado de los sectores más conservadores, reaccionarios y retrógrados que tiene nuestra sociedad y con los que comparto esta idea en particular hoy vista "políticamente incorrecta" y cada vez menos compartida? Tema largo y complejo, que enciende acaloradas defensas de ambas partes. Procuraré fijar posición retirando la discusión fuera del marco religioso o de las creencias (terreno personalísimo) para llevarlo al plano exclusivamente científico. Me pregunto: ¿a partir de qué momento existe vida desde la ciencia? Ella, la ciencia, afirma que es desde la concepción donde nos encontramos a un primer estamento de una "vida", como puede luego existir la etapa embrionaria, la del nacimiento en sí, la de un niño, un adolescente, la etapa adulta y la vejez. Vale decir que para la ciencia concretamente existe "vida" a partir de esa instancia. Deduzco entonces que todo lo que se decida sobre esa "existencia" implica un derecho exclusivo, único de un individuo. Tanto en forma personal o desde el Estado, estamos decidiendo o legislando sobre una "vida" independiente, con (así como los derechos de la niñez) todos los derechos y ninguna de las obligaciones debido a que es la etapa de la vida con mayor grado de indefensión que existe. De allí mi duda sobre la tan mentada y reiterada frase en defensa de los abortos en "poder decidir sobre su propio cuerpo". Sí, estoy totalmente de acuerdo, con "su propio cuerpo" y no con un cuerpo ajeno al que éste porta circunstancialmente durante 9 meses y que terminado ese lapso natural de la evolución abandonará ese ámbito. Reitero lo largo y complejo del tema pero, habiendo leído la reflexión de la doctora Silvia Levin el pasado lunes, tenía la necesidad imperiosa de este modesto comentario.

Ricardo Peixoto, ricardo_peixoto@ciudad.com.ar