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"Podemos no es de izquierda, se refugia en la protesta sin propuesta"

Al dirigente socialista español Roberto Jiménez Alli le cambia la cara para mal apenas surge una palabra: Podemos, el partido sensación de la izquierda contestataria que hoy lidera los sondeo

Domingo 23 de Noviembre de 2014

Al dirigente socialista español Roberto Jiménez Alli le cambia la cara para mal apenas surge una palabra: Podemos, el partido sensación de la izquierda contestataria que hoy lidera los sondeos en España. "No son de izquierda, ellos mismos lo dicen: se presentan como el pueblo contra la casta", ataca Jiménez. El dirigente, de 40 años, ve en el avance de Podemos registrado en las elecciones europeas de mayo, cuando se confirmó como una revelación, una manifestacion de malhumor social mucho más que una nueva opción política. "Podemos es protesta, no propuesta, y acá sirven las propuestas", remacha este joven dirigente del PSOE que estuvo esta semana en Rosario.

Una pregunta bien directa: ustedes del PSOE ¿qué piensan hacer ante el fenómeno Podemos?

—Tenemos claro que somos un partido de izquierda, de la socialdemocracia europea, que aspira a representar a las clases trabajadoras y medias. En Podemos dicen que no son de izquierdas ni de derechas, lo han dicho en su congreso; nosotros tenemos claro lo que somos, ellos por lo visto no. Luego, hay un elemento fundamental: las protestas no son propuestas, y eso es lo que es Podemos, un fenómeno de protesta, pero no de propuestas. Nosotros queremos cambiar las cosas, pero con propuestas que se puedan llevar a cabo: en lo económico, social, territorial y de calidad democrática. En lo económico, pensamos que se debe ir a un plan de reindustrialización, a una mayor apuesta a bienes y servicios con más valor agregado. Hoy la competitividad es fundamental, pero competitividad por la demanda y no por la oferta; o sea, con más investigación, desarrollo e innovación, en lugar de hacer como ha hecho el PP, que ha intentado ganar competitividad precarizando las condiciones laborales y abaratando el empleo; después de 36 años, además pensamos que es necesario hacer una puesta a punto de la Constitución para reformarla y resolver el problema territorial y consolidar el Estado de bienestar, que sea un derecho reflejado en la Constitución; y mejorar la calidad democrática de España, que producto de los fenómenos de corrupción se está menoscabando. La reforma constitucional no es sólo para Cataluña, que es una parte muy importante de España y queremos que siga siendo parte de España, pero por convicción. En un momento en que los capitales funcionan desde una perspectiva globalizada, las decisiones de las sociedades tienen que ser cada vez más globales, porque si no estamos en inferioridad de condiciones los ciudadanos respecto de los mercados. Y por tanto levantar muros que segmentan la democracia y perder fortaleza es un error.

HArtur Mas no parece haber logrado el 9-N un respaldo plebicistario, como esperaba.

—Sobre el 9-N, lo grave es que se están alentando las posiciones extremistas. Por un lado y por otro. El fenómeno del independentismo catalán está articulado en dos premisas radicalmente falsas: una, "España nos roba y los españoles no nos quieren"; y otra, "España es totalitaria, de derechas". No es así, España es plural, es diversa, de un signo y de otro. Por el otro lado, está el PP. Siempre las derechas españolas a Cataluña la han visto con malos ojos, esta es la verdad, hay un choque de sentimientos que viene de muy atrás, y esto no es bueno tampoco. Vamos a decir que el PP es un partido democrático, pero todos sabemos donde están sus orígenes y quiénes fueron sus fundadores. El PP con Cataluña no ha tenido nunca una gran sensibilidad y yo pienso que es posible resolver el asunto catalán en el marco de una reforma constitucional que debe ser más amplia, con un talante distinto, para respetar la singularidad del pueblo catalán, que sin ninguna duda la tiene. A la vez, hay una trampa del secesionismo: lanzan esta cortina de humo para esconder las barbaridades que están haciendo en su gestión en Cataluña. Están cerrando hospitales, haciendo recortes sociales brutales. Desde una perspectiva de izquierdas es difícilmente entendible ser secesionista: la izquierda tiene una perspectiva internacionalista, en el epicentro de todo están las personas, no tanto las naciones y las identidades.

Se ha escrito que en las elecciones autonómicas de 2015 podrían ir junto a Podemos.

—Mire, lo llamativo es que en las municipales de 2015 Podemos no se presentará. Ellos diferencian entre "casta y pueblo", se denominan a sí mismos "pueblo", pero ¿qué pueblo no se articula para defender sus intereses más inmediatos, que se resuelven en las municipalidades? Si no se presentan para resolver esos problemas de los ciudadanos en lo cotidiano, ellos sí que son una casta, porque a lo único que aspiran es a las prebendas del gobierno de España. No se presentan porque no les interesan los problemas chiquititos de los ciudanos, sino el poder por el poder. Esta es la gran mentira de Podemos.

Podemos inicialmente proponía un "impago" de la deuda, o sea un default, ahora hablan de diferenciar deuda legítima de ilegítima.

—Deuda es deuda, gustará mas o menos pero es un contrato entre dos partes. Usted me presta a mí a tanto, yo puedo aceptar o no. Además, las experiencias que cita Podemos de Sudamérica yo no las quiero para España...

¿Está pensando en Argentina?

—Estoy pensando en las decisiones que se tomaron en este país y llevaron a un default y los argentinos bien saben lo que eso conllevó. Y ahora mismo vemos también cómo está Venezuela.Ya hemos visto el efecto de esas políticas en otros países. Creo que hay que hacer una reforma fiscal para exigir más a quien más tiene, pero con una perspectiva global. Si hacemos una política fiscal severa, que hay que hacerla, es preciso que se haga en el conjunto de Europa, porque el capital está globalizado. No se pueden ver las cosas como Podemos o el nacionalismo, en una perspectiva catalana o española

Podemos fue un éxito en las las europeas, pero las generales de 2015 serán diferentes...

—En las europeas no eliges gobierno; suelen servir para emitir un voto de castigo. En las siguientes elecciones será diferente. Estoy seguro que los españoles quieren un cambio, pero un cambio seguro, que les resuelva los problemas reales con soluciones reales, y esa alternativa sólo está en el Partido Socialista. Tenemos experiencia de gobierno, nos hemos equivocado y tenemos la humidad de haber pedido disculpas, pero tenemos un proyecto para España. Lo conseguimos los socialistas en los años 80 ¿por qué no lo vamos a volver a hacer 30 años después? Ofrecemos un cambio seguro, que no suponga llevar al país a ningún precipicio del que nos tengamos que arrepentir el día de mañana.

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