Sábado 02 de Agosto de 2014
Tropas de Gendarmería Nacional allanaron anoche, cerca de las 21, un conocido búnker de venta de drogas que funcionaba en una construcción ubicada en la intersección de Laprida y Pineda, en la zona sur de la ciudad. En el lugar detuvieron a seis personas y secuestraron unas 100 dósis de cocaína que al pesarlas llegaron a los 84 gramos. También incautaron varios billetes de cien pesos y un revólver calibre 22 con siete proyectiles intactos. A los efectivos les llamó la atención que sobre un árbol que se encuentra a la entrad del búnker se había montado una suerte de torreta para controlar los movimientos de la calle.
En torno al búnker allanado en el caul anoche no había mucha droga, hubo dos homicidios en los últimos dos meses y, en ambos casos, los hechos se vincularon a la venta de estupefacientes.
En la calle. Brian Franco tenía 19 años, una pequeña hija, una esposa y ningún antecedente penal. Trabajaba en changas hasta la madrugada del viernes 16 de mayo, cuando alguien lo baleó y su cuerpo apareció tirado a un costado de las vías que desembocan en el Apeadero Sur, en San Martín y Muñoz. Una bala le perforó el bazo y el hígado. Entonces, dos desconocidos lo llevaron al hospital Roque Sáenz Peña, aunque por la gravedad de la herida lo derivaron al Hospital de Emergencias, donde fue operado y murió.
La familia de Brian dijo que el pibe "no murió en la vía, lo mataron en una casa y lo sacaron afuera, lo tiraron en la vía". Y contó que el muchacho había estado en la vivienda de Pineda al 6000 donde reside un tal Yair, del que era amigo pero que "siempre andaba empastillado y tenía problemas con las drogas". En esa misma cuadra está el búnker que abre y cierra sus puertas "por temporadas".
En tanto, la noche del 9 de julio los tiros resonaron en Pasaje 503 entre Pineda y Saadi Carnot. Cuando los vecinos se asomaron para ver qué pasaba hallaron el cuerpo sin vida de un pibe de 23 años que fue identificado como Lucas Enrique, quien tenían algunos antecedentes penales en su haber.
Los testigos manifestaron que el muchacho no era vecino del lugar, que era apodado "El perras" y que estaba ligado a la comercialización de drogas en el barrio Las Flores. "Es un transa de allá, pasando la Circunvalación", dijo una mujer a este diario aquel día.