Miércoles 10 de Febrero de 2016
Hace ya varios años a mi madre la han sacado de Pami I para pasarla a la red, sin aviso, y ahora le dicen que jamás va a poder volver a Pami I. Lo que pasa es que la red atiende muy mal. Fue deambulando de sanatorio en sanatorio. Primero le tocó el ex Julio Corzo, al tiempo la pasaron al Delta, luego al Español. Este no atiende más por Pami y volvió al ex Julio Corzo, que ahora se llama Los Alerces. La atención era regular en todos lados. Lo que tiene uno, no tiene el otro. Hace aproximadamente un mes consultó para cambiarse al sanatorio Plaza, donde sí había cupo. Lo que en un primer momento fue un festejo, ya que considerábamos el Plaza como un buen sanatorio, pasó a ser un suplicio. No te dan turnos por teléfono como en los otros sanatorios, hay que ir a las 8 de la mañana y sólo dan 200 números. A partir de ahí siguen dando números pero te atienden si dan con el tiempo administrativo. A las 8.10 le dieron el número 345, o sea que tenía al menos 300 personas adelante, sin aire acondicionado, sin sillas. Dos ancianos se descompusieron y había gente que estaba en la puerta desde las 6 de la mañana, y cada turno que el anciano debe sacar debe llevar un alto de papeles y fotocopias. ¿No pueden hacer una base de datos y entregar eso una sola vez? ¿No pueden implementar un call center para una mejor atención y que el jubilado saque turnos telefónicamente y no gaste en viajes y tiempo esperando que lo atiendan? A veces uno se pregunta, ¿cuál es el derecho de los ancianos?, ¿cuál es la diferencia de tener y pagar una obra social para que sea poco menos que un hospital? ¿Nadie audita estos sanatorios?
Julio A. D’Angelo / DNI 27.221.533