Viernes 24 de Septiembre de 2010
Recientemente los medios anunciaron que nació Vicente, un bebé cuya madre biológica contrajo matrimonio con su concubina en virtud de la nueva ley. Se dijo que dicho chico tiene dos mamás y que se inscribió en el Registro Civil con los apellidos de ambas en similar jerarquía. Nada se informó respecto a su padre (¿no tuvo padre, habrá sido concebido sin espermatozoide?). En una nota anterior califiqué a la equiparación de la unión homosexual al matrimonio de “ley mal parida” que iba a provocar graves consecuencias. Ya empezaron. A consecuencia de la difusa y negativa ideología del progresismo y relativismo, amén de un feminismo exacerbado, asistimos a experimentos sociales de consecuencias imprevisibles. Se devalúa la figura del padre, ya que muchas mujeres deciden abortar sin consultarlo, como si no les incumbiera. Asimismo, en muchas parejas rotas, las mujeres torpedean el régimen de visitas. El progresismo incoherentemente repudia la pena de muerte (para los delicuentes) pero fomenta el aborto ya que contra la evidencia científica niega el carácter de seres humanos a los embriones y fetos. Cuida de los derechos de los forajidos pero devalúa la vida de los niños ya que además de abortista propugna el infanticidio, es decir la atenuación de las penas de las madres que matan a sus hijos recién nacidos. Cacarea con el derecho a la identidad de los hijos de desaparecidos apropiados por los militares y dados en adopción. Pero crea problemas de identidad a admitir “hijos" exclusivamente de lesbianas o gays. El pobre Vicente con alta probabilidad tendrá problemas de convivencia y crisis de identidad. Son comunes los conflictos y burlas entre los chicos respecto a los "diferentes”. ¿Cómo se sentirá Vicente y qué responderá ante las inevitables preguntas de quién es tu papá o cómo se llama tu mamá. Recordemos que parece que legalmente tiene dos madres y ningún padre. Lamentablemente con estas leyes antinaturales (ya que biológicamente siempre hay una sola madre y un solo padre) algunos mayores procuran satisfacer sus caprichos a costa del interés de los chicos (que son realmente juguetes para ellos). Así tendremos chicos con dos padres (de una pareja gay), sin madre o con dos madres pero sin padre (caso Vicente). Pero puede haber otras “novedades”: un chico con tres madres: una que dio el óvulo, otra que alquiló su vientre y una tercera que lo adoptó; asimismo con dos padres: uno que dio el espermatozoide y otro lo adoptó. ¿Cómo se regularán los intereses, derechos y obligaciones respectivos de todos estos partícipes? ¿Qué ocurriría si una mujer a quien le implantaron un embrión para satisfacer su aspiración de ser madre o porque alquiló su vientre se arrepiente y decide abortar afirmando que es dueña de su cuerpo?
Raúl Miguel Ghione
DNI 6.033.754