Miércoles 16 de Julio de 2014
En el año 2011, la Facultad de Medicina de Rosario resolvió cambiar totalmente el plan de estudios de la carrera de medicina. Este plan fue aprobado por la Comisión Nacional de Educación Universitaria, rige en muy pocas universidades del mundo y está diseñado para grupos muy reducidos de alumnos; con docentes dedicados exclusivamente a la enseñanza; profesores a tiempo completo, y con evaluaciones permanentes. Pero aquí se decide realizarla en forma diferente; sin el consenso de todos los profesores, con ningún docente de tiempo completo, con una cantidad muy grande de alumnos en cada grupo de estudiantes y carencia de evaluaciones periódicas serias sobre la calidad del “nuevo médico egresado” luego en su ejercicio profesional. En todo el mundo hay planificación sobre la cantidad de médicos que requiere cualquier comunidad; así la Organización Mundial de la Salud determinó que se requiere un médico cada 350 habitantes, y exámenes periódicos de recertificaciones. En Rosario hay un médico cada 85 habitantes y los exámenes son optativos. A pesar de esto, hay dos universidades privadas y próximamente se apresta a abrirse otra carrera de medicina de otra universidad. ¿Para qué, por qué? ¿Para engañar a jóvenes esperanzados? Justamente, hoy día, es insuficiente tener el título de médico para ejercer la medicina. Si bien está habilitado para ello, se requiere, sí o sí, realizar especialización preferentemente en una residencia médica universitaria; pero sólo hay disponible residencias para un 8 por ciento de los egresados; ¿y el resto qué? Pues quedan librados al azar o a Dios. El plan de salud de una región no sólo piensa en los médicos. Hay carencia muy seria de enfermeros profesionales; se anuló la formación de auxiliares enfermeras. No hay carrera pública de kinesiología, nutrición ni terapista ocupacional en la UNR. Por qué no, nadie lo sabe... Por ello, está totalmente resentida la formación académica-científica de los profesionales de la salud en general, malgastándose en exceso de medicamentos, y buscando los diagnósticos con tomografías y análisis en detrimento de los sentidos y el conocimento intelectual del galeno en su acto médico. Ya no hay suficientes clínicos de cabecera eficientes. El resultado es: deficiente calidad en la atención médica humana y muy costosa por sobreprestación y sobrevalorar los aparatos tecnológicos con exceso de profesionales.
Jaime Kolinski / DNI 6.012.570