Lunes 30 de Marzo de 2009
Todo público tiene acceso a los plaguicidas. Una intoxicación en una persona embarazada puede ocasionar la pérdida del feto. Los beneficios que la química industrial ha traído tienen una parte negativa. El sentido común de la población, puede hacer ese balance de riesgo-beneficio. La toxicología puede colaborar con sentido de alarma cuando ocurre un hecho grave, intentando prohibir o que determinadas sustancias sean encuadradas para que no den riesgo. Sustancias químicas peligrosas, bien usadas generan poco riesgo y liberadas al medio ambiente se incorporan a una cadena de biotransformación perdiendo el riesgo inicial. Pero si se dejase de usar plaguicidas hoy en día no alcanzarían las tierras del mundo para alimentar tanta población. ¿Cómo se resuelve, disminuyendo la población? Qué crueldad. ¿Que el hombre no se reproduzca, que consuma menos? Hay que buscar un cultivo integrado, no basado en la química. Gobiernos y comunidad deben participar de modo que el dueño de un campo no pueda hacer a su antojo. Quienes fumigan deben saber que el espacio aéreo y los subsuelos no les pertenecen. Salud pública debe fortalecer su trabajo. Ojalá estos temas no sigan surgiendo a partir de una intoxicación o de una muerte.
Marta Trillini,
martatrillini@hotmail.com