Domingo 21 de Marzo de 2010
Mario Bunge es docente de alma. Durante el transcurso de la conferencia en el auditorio de Defante acerca de management empresarial y filosofía, el filósofo nonagenario no vacilará en incorporarse de su silla y, tiza en mano, dibujar fórmulas en el verde pizarrón que tiene a sus espaldas.
En primera fila del auditorio, la vicegobernadora Griselda Tessio y el intendente Miguel Lifschitz contemplan y escuchan con atención a la delgada figura que desarrolla conceptos de elevado nivel de abstracción en un castellano que tiene difuso acento inglés, consecuencia de tantos años de exilio.
Después, el autor de obras clásicas como "La ciencia, su método y su filosofía" contestará las preguntas del público erguido como un junco detrás del atril. Con entusiasmo, lanzará sabios consejos acerca de, por ejemplo, la relación con la tecnología: "Ni conservadores a ultranza ni fanáticos de la novedad", disparará el hombre que a sus noventa años confiesa haberse enamorado de un dispositivo electrónico para leer libros. Y que siempre tiene una sonrisa a mano.