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Pitufo Lombardo y Pinocho Routin reviven el espíritu del carnaval con "Murga madre"

El espectáculo se convirtió en un clásico del teatro popular rioplatense, fue reconocido con varios premios y giró por Argentina, Brasil, México y Europa, emocionando a públicos muy diferentes entre sí.

Sábado 12 de Julio de 2014

Hace 12 años, dos figuras emblemáticas del carnaval uruguayo, Edú “Pitufo” Lombardo y Pablo “Pinocho” Routin, se reunieron para crear “Murga madre”, una obra que revive el espíritu y la intensidad de los tablados pero desde la visión íntima de dos personajes que recuerdan sus vivencias con el género. El espectáculo se convirtió en un clásico del teatro popular rioplatense, fue reconocido con varios premios y giró por Argentina, Brasil, México y Europa, emocionando a públicos muy diferentes entre sí.

   “La obra no ha perdido vigencia porque la escritura de Pinocho Routin la hace atemporal”, explicó Edú Lombardo en charla con Escenario. “El vehículo es la murga, que es un género muy preponderante en Uruguay, que tiene muchos años de historia, pero es solamente el vehículo. A partir de ahí se habla del comportamiento del ser humano, porque lo que vemos ahí lo podemos encontrar en cualquier parte. En la obra se hace hincapié en algunas cosas que tenemos todos y que a veces nos afloran, como la competencia, la envidia, el no admitir cuando uno se equivoca y el echarle la culpa a los demás. Si bien se tocan algunos temas locales, el lenguaje es universal. Y eso hace que el texto no pierda vigencia”, enfatizó.

   El cantante, actor y escritor Pablo Routin comenzó a pergeñar “Murga madre” en el 2000. “Con Pinocho nos conocemos desde hace 30 años, y él se imaginó una conversación conmigo”, contó Lombardo. “A partir de ahí escribió la obra y un día me llamó para proponerme que la hiciéramos nosotros dos. Yo le respondí que nunca había actuado, si bien había participado en los carnavales y en murgas. Pero él insistió en que yo la leyera y en que hiciera la música, y finalmente la leí y me entusiasmé mucho. Después yo sugerí a Fernando Toja como director y ahí se armó el equipo”, recordó.

   Lombardo, quien ha editado dos discos como solista y ha trabajado con músicos de la talla de Jaime Roos, Eduardo Mateo, Fernando Cabrera y Jorge Drexler, definió a “Murga madre” como un “espectáculo teatral musical”, y aclaró que no se trata de “teatro experimental”. “En todas las obras se trabaja desde la experimentación en algún aspecto, pero no en su totalidad, al menos en este caso. Yo sería un atrevido si dijo que soy actor. Sí me metí a través de Fernando, que ha sido un excelente director y docente para nosotros, y a partir de ahí empezamos a trabajar con un lenguaje que nosotros no manejábamos. Para nosotros fue una experiencia nueva, pero no considero que el espectáculo esté basado en la experimentación”, explicó.

   “Murga madre” se presentó en distintos países de Latinoamérica y también en Europa, y en algunos casos sus protagonistas quedaron sorprendidos con la respuesta del público. “En Suecia hicimos el espectáculo sin traducción. Pero fue evidente que toda la parte estética, sonora y gestual le llegó a la gente, y logró traspasar la barrera del idioma”, contó Pitufo. “El año pasado anduvimos por Brasil, ahí sí había traducción, y la gente se reía mucho en algunos pasajes de la obra, pero eso también nos sorprendió, porque la murga es un género que se conoce muy poco en Brasil. Por eso recalco que el texto va más allá de lo que es la murga”, afirmó.

   El músico y Pinocho Routin se conocieron cuando integraban la emblemática murga Falta y Resto, a mediados de los 80. “Nosotros tenemos una armonía especial para el trabajo. Además somos amigos desde hace muchos años”, dijo Lombardo. “Yo admiro mucho lo que hace él. El tiene una mirada muy particular cuando escribe textos, y no lo digo solamente por «Murga madre». También lo he visto muchos años en carnaval. Lo admiro profundamente”, aseguró.

   Lombardo, que formó parte de Falta y Resto, Contrafarsa y Asaltantes con Patente, se mostró bastante crítico con respecto a la escena actual de las murgas. “Siento que hace cinco o seis años hay una repetición de clichés. Se mantienen las mismas estructuras. Hay cosas muy interesantes a nivel arreglístico y de estética, pero en general no veo mucho cambio”, observó. “Cada diez o quince años hay personas que ingresan en el carnaval con diferentes influencias y se notan modificaciones. Pero en los últimos años no se toman muchos riesgos porque lo que está en primer plano es querer ganar el concurso. Entonces esa actitud limita la renovación”, opinó.

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