Pionera cirugía intrauterina salva la vida de una niña
Le extirparon un tumor agresivo cuando cursaba el cuarto mes de gestación

Sábado 23 de Junio de 2012

Los cirujanos Rubén Quintero y Eftichia Kontopoulos, de la Universidad de Miami y del Jackson Memorial Hospital, dieron a conocer los detalles de una cirugía intrauterina concretada por ellos en 2010 para extirpar un tumor muy agresivo que se le estaba formando en la boca a una niña que llevaba cuatro meses de gestación. La intervención se concretó tras someter a la madre a una anestesia local.

   “Entramos en el útero, en la bolsa de agua, vimos dónde estaba el tumor, en la boca, y con un láser lo cortamos y lo eliminamos”, dijo Quintero anteayer en rueda de prensa. Leyna Mykaella González nació cinco meses después con 2,6 kilos de peso.

   La niña, que ahora tiene 20 meses, nació en buen estado de salud y una pequeña cicatriz en la boca es la única señal de la cirugía. Sus padres, Tammy y Alain González, dijeron sentirse muy afortunados de haber recibido la ayuda de los médicos porque salvaron la vida de Leyna. La niña tenía un teratoma oral, un tumor que le crecía en la cavidad bucal y que cuando fue operado tenía el tamaño de una pelota de tenis.

   Los médicos informaron a los padres de que había pocas posibilidades de que la bebé sobreviviera al parto y, si nacía viva, tendrían que hacerle una traqueotomía de emergencia para que lograra respirar, además de que después iba a necesitar varias cirugías.

   La mujer no quería interrumpir su embarazo y buscó la ayuda de Quintero, prestigioso cirujano pionero en medicina fetal y especializado en corregir malformaciones congénitas y condiciones de alto riesgo de bebés en gestación, según el Jackson Memorial.

   “Los médicos me explicaron que las opciones no eran buenas. A las 17 semanas comencé a sentir que la niña me daba pataditas y pensé que tenía que salvarla”, dijo Tammy González.

   Quintero indicó que el problema que tuvo Leyna es raro y se da en uno de cada 100.000 bebés debido a que una célula se multiplica de manera incontrolable. El caso ha sido publicado recientemente en el American Journal of Obstetrics and Gynecology como el primero de su tipo.

   El tumor formaba una masa cilíndrica que salía de la boca del feto, como una pelota. Las consecuencias podían ser muy graves y por eso la madre, tras sopesar las opciones que le dieron los médicos, decidió someterse a una fetoscopia, mediante la cual los cirujanos extirparon la masa de la niña. Según los cirujanos, es la primera vez que se elimina con éxito un tumor de estas características dentro del útero.

   El pronóstico de estos teratomas orales, una malformación rara que aparece en uno de cada 35.000 a 200.000 recién nacidos, es muy grave y se asocia incluso con muertes fetales. Es más, antes del año 2000, estos tumores se consideraban incompatibles con la vida. Por eso, los cirujanos del Memorial Hospital Fetal Therapy Center de Miami (EEUU) le dieron a la madre, Tammy González, de 37 años, varias opciones.

   Podían dejar que el embarazo siguiera su curso, pero el previsible crecimiento del tumor dificultaría el parto y podía poner en peligro la vida del feto. También le ofrecieron la posibilidad de interrumpir el embarazo, cosa que la madre habría considerado en el caso de que la niña tuviera el paladar fisurado (labio leporino), una consecuencia frecuente de estos tumores, según cuentan los médicos en la revista American Journal of Obstetrics & Gynecology.

   Esta preocupación fue lo que llevó a Tammy González a someterse a una fetoscopia, cuyo “objetivo era evaluar los labios y el paladar para descartar la lesión”. Entonces, aprovechando la intervención, y a la vista de que no existía esta malformación, los cirujanos comprobaron que extirpar el tumor era posible y así lo hicieron.

   Mediante un láser, separaron el tumor del feto y lo dejaron dentro del saco amniótico. La operación duró poco más de una hora y no hubo complicaciones.