Piojos y hongos, dos problemas que se detectan a diario en las piletas
Las restricciones médicas para ingresar a un natatorio público son claras: el que tiene hongos en los pies, o piojos, no pasa. Por este motivo, todos los días, decenas de niños y adultos se quedan sin la posibilidad de darse el esperado chapuzón.

Jueves 27 de Enero de 2011

Las restricciones médicas para ingresar a un natatorio público son claras: el que tiene hongos en los pies, o piojos, no pasa. Por este motivo, todos los días, decenas de niños y adultos se quedan sin la posibilidad de darse el esperado chapuzón. La Capital habló con médicos que atienden en los consultorios de distintas piletas de la ciudad donde se realizan las revisaciones obligatorias. Aseguraron que, como mínimo, uno de cada diez chicos tiene pediculosis y que la misma proporción se da con los hongos en los pies y uñas en los adultos.
  Aunque las reglas son claras y se repiten año a año, los profesionales reconocen que la gente se molesta o enoja cuando les dicen que no pueden entrar a la pileta. “A veces se dan situaciones desagradables. No hay conciencia sobre el riesgo que implica para la persona, y para los demás, tener una enfermedad infectocontagiosa”, señalan.
  Los piojos, “habitantes” indeseados del verano, aparecen todas las temporadas, pero en el complejo Deliot (de Bv. Seguí al 5400) y en el Saladillo (ubicado en Nuestra Señora del Rosario 400 bis) los médicos indicaron que la frecuencia de la pediculosis disminuyó respecto de años anteriores. Darío Napoligianti, médico del Deliot, se lo atribuyó a “la tarea de prevención que se dan en los centros Crecer”. La mayoría de los niños de la zona que van a la pileta concurren durante el año a los centros municipales que asisten y contienen a familias vulnerables. “Es evidente que hay un trabajo de prevención y control que está dando resultado, al menos con este tema particular”, mencionó.
  Diego Cassina, médico del balneario Saladillo reconoció que “sinceramente pensé que la proporción de chicos con pediculosis iba a ser más elevada”. Además de tarea preventiva que pueda desarrollarse en otros ámbitos, destacó que “el hecho de que sea un motivo de exclusión obliga a las familias a controlar un poco más a las criaturas, que son las que más sufren los días que se quedan sin pileta”.
  En el complejo del Parque Alem la realidad es otra. Una de las médicas que estaba atendiendo en el consultorio comentó que “los piojos son súper frecuentes. Hay días en los que la tercera parte de los chicos que revisamos tiene pediculosis”. El público que concurre a estas piscinas tiene otro poder adquisitivo y proviene de distintos barrios de la ciudad. Es probable que en estos casos no exista una tarea de concientización colectiva como sucede en las zonas periféricas con los centros Crecer.

Pies y uñas En los adolescentes y adultos la posibilidad de tener piojos es menor, pero lo que se da con cierta frecuencia es que no puedan entrar por tener hongos en uñas y pies. Este tipo micosis es la llamada “pie de atleta”. Aparecen como una lesión visible que suele ubicarse entre los dedos. Puede ser asintomático o muy molesto, con gran prurito.
  El médico del complejo Deliot mencionó que cuando se detecta el problema se la da a la persona una receta para que retire, en el dispensario que está al lado, una crema antifúngica. “Tienen que hacer el tratamiento durante 7 a 10 días. En ese lapso no pueden ingresar al natatorio”, remarcó.
  “Hay mucho desconocimiento sobre este tema, aún en gente con alto nivel de instrucción. Cuando les decimos que tienen hongos ponen excusas, se sienten señalados, se enojan. Nos dicen que es por el calzado o que se lastimaron con las zapatillas”, reconoció la médica de las piletas Alem.
  La prevención, tanto en el caso de la pediculosis como de los hongos, sigue siendo el gran aliado para no perderse un solo día de “pile”. l