Pienso, luego voto
El pensamiento escéptico es esencial en política, ya que ésta no es una ciencia. Los derechos y las libertades se usan o se pierden.

Viernes 14 de Agosto de 2015

El pensamiento escéptico es esencial en política, ya que ésta no es una ciencia. Los derechos y las libertades se usan o se pierden. Con el descenso del nivel de la educación, la decadencia de la competencia intelectual, la disminución del entusiasmo por un debate sustancial y la sanción social contra el escepticismo, nuestras libertades se pierden. Si no podemos pensar por nosotros mismos, si somos incapaces de cuestionar la autoridad, "somos pura masilla en manos de los que ejercen el poder". Si los ciudadanos reciben educación y forman sus propias opiniones, los que están en el poder deberán trabajar para nosotros con espíritu de comunidad. Los que persiguen el poder a cualquier precio detectan una debilidad social, un temor que pueden aprovechar para llegar al cargo. Nos dan miedo los extraños o cualquiera que sea un poco diferente de nosotros.Podemos ser manipulados por políticos inteligentes y, sugestionados, haremos gustosamente todo lo que él o ella quiera, hasta cosas que sabemos que son erróneas. Una revisión de la historia revela que los humanos tenemos una triste tendencia a cometer los mismos errores una y otra vez. Jefferson decía que bajo la pretensión de gobierno, habían dividido en dos clases: "lobos y ovejas". Todo gobierno se degenera cuando se deja solos a los gobernantes, porque hacen mal uso de la confianza pública. El pueblo en sí es la única fuente prudente de poder. Pero le preocupaba que el pueblo se dejase engañar fácilmente. Por eso defendía políticas de seguridad: una separación constitucional de los poderes (ejecutiva, legislativa y judicial); la Cámara de Representantes y el Senado; y el gobierno federal; que se educara e implicara en el proceso político. Sin él, decía, los lobos lo engullirían "todo". Debe existir un límite al número de períodos para gobernar un presidente. Todo gobierno degenera cuando se confía sólo en los gobernantes del pueblo. El único depositario seguro para que tenga seguridad, debe cultivar el pensamiento. El coste de la educación es trivial comparado con el coste de la ignorancia, de dejar el gobierno a los lobos. Todos soportamos el coste de la miseria que experimentan las víctimas, el coste del analfabetismo es muy alto: coste en gastos médicos y hospitalización, coste en crimen y prisiones, en educación especial, en baja productividad y mentes desaprovechadas. Parte de la obligación del ciudadano es no dejarse intimidar ni resignarse al conformismo. El pensamiento crítico es peligroso, en una sociedad injusta.

Silvia Buonamico