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Piden una urgente intervención de la Municipalidad en la plaza Montenegro

El céntrico espacio público está en muy mal estado y se volvió una zona insegura. Los comerciantes exigen soluciones.

Viernes 17 de Octubre de 2014

Enrejando completamente el retiro de sus comercios, adelantando el horario de cierre y asegurándose que sus empleados no se queden solos esperando el colectivo. A esas estrategias, dicen, ya están acostumbrados los comerciantes que tienen sus locales en la plaza Montenegro para evitar quedar en el medio de los episodios de inseguridad o violencia que presencian a diario. Hace una semana, el concesionario del bar del Centro Cultural Roberto Fontanarrosa cerró sus puertas después de que una mujer fuera apuñalada en el baño; sin embargo las cosas cambiaron "poco y nada", advierten los dueños de los locales y piden una intervención "urgente" del municipio para cambiarle la cara al tradicional solar del centro de la ciudad.

"Desde hace varios años, la plaza Montenegro es una postal del abandono", advierte el empleado de un local de indumentaria mientras mira a su alrededor. Es mediodía y la gente apura el paso por la media manzana comprendida entre la peatonal San Martín, San Juan, San Luis y la cortada Barón de Mauá.

Caminar se hace complicado: hay que sortear primero la garita de la policía provincial que ya perdió tanto sus cuatro vidrios como los agentes que se apostaban allí; después viene el puesto metálico de venta de tarjetas de colectivo, también librado a su suerte, y finalmente la cabina telefónica, en idénticas condiciones.

No es el único mobiliario urbano que ya quedó fuera de época en el paseo. En el refugio que se extiende sobre calle San Luis, donde tienen su parada más de una decena de líneas de colectivos, varios carteles invitan a comprar las tarjetas magnéticas utilizando monedas de 0,10, 0,50 y 1 peso en la expendedora automática de la planta baja del Automóvil Club Argentino.

Los viejos boletos de cartón dejaron de venderse en octubre de 2012, para esa fecha la máquina ya no estaba en el ACA.

Un problema social. Sin embargo, más que la imagen de esa cuadra lo que preocupa y mucho a los comerciantes y vecinos del barrio es lo que consideran "un problema social": los enfrentamientos y episodios de inseguridad que se desarrollan a diario a partir de la caída del sol.

Hace una semana, el concesionario del bar Avelino, lindero al centro cultural, cerró su local después de que una mujer fuera atacada con un objeto cortante en el baño. Al día siguiente, aseguran en la cuadra, se notó mayor presencia de efectivos de las áreas de Control Urbano y la GUM, "pero no duraron más que unos días", advierten en los mostradores de los comercios y piden no ser identificados por temor a represalias.

A muchos, más de una vez, un ladrillazo les destrozó las vidrieras o encontraron los frentes de sus comercios sucios de restos de comida o excrementos. "Como al dueño del bar, nos ha pasado de todo. Y nos llama la atención que la única respuesta del municipio fuera mandar un par de agentes de la GUM, porque acá se necesitan otras soluciones. Nos preguntamos donde está Promoción Social o la Dirección de la Niñez, porque los inspectores pueden hacer poco y nada", coinciden en el diagnóstico.

Planes de recuperación. En los últimos cinco años, el municipio presentó varias iniciativas para intervenir en ese sector del área central. La primera fue el plan de recuperación de calle San Juan, elaborado en base a un convenio desarrollado en 2009 con la Facultad de Arquitectura de la UNR. El año pasado, la propuesta recibió el okey del Concejo Municipal y en febrero de este año se renovó la iluminación a lo largo de tres cuadras de esa arteria, entre San Martín y Entre Ríos. No más que eso.

Más recientemente, hace unos tres meses, la Intendencia anunció la puesta en marcha del plan de revitalización del casco histórico de la ciudad, con el objetivo de recuperar el área central con sus correspondientes paseos gastronómicos, hoteleros y culturales. Las obras comenzaron en la plaza San Martín y se extenderán durante dos años.

Los comerciantes enumeran toda otra serie de ideas que ya presentaron tanto en el municipio como en el Concejo para embellecer esa cuadra. "Tuvimos varias reuniones, pero ya bajamos los brazos porque nunca tuvimos respuesta", señalan algunos y apuntan que "con pocas cosas y una pequeña inversión alcanzaría", por ejemplo, sumando actividad a la plaza mediante "movidas culturales o la explotación de carritos gastronómicos".

Mientras tanto, cada uno hace lo que puede. Algunos averiguaron presupuestos para contratar una empresa de vigilancia privada que patrulle la cuadra, otro enrejó completamente la esquina de su negocio, otro cierra a las 19 en invierno "porque más tarde es mucho riesgo" y los empleados se ponen de acuerdo para no quedarse solos esperando el colectivo.

"Hasta ahora hemos logrado muy poco. Apenas que poden un poco la línea de ficus que plantaron enfrente de las vidrieras", dijeron poniendo algo de humor a la penuria que gana la cuadra.


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