Piden seis años de prisión para los agresores de centralistas en Cataluña
El fiscal que lleva adelante las actuaciones contra los jugadores y barrabravas del Bada Bing, acusados de agredir en enero pasado a integrantes del Club Atlético Rosario Central Cataluña y a una espectadora que grabó los hechos durante un partido de Tercera Regional, pide penas de hasta seis años y cinco meses de cárcel para los agresores.

Sábado 18 de Abril de 2009

El fiscal que lleva adelante las actuaciones contra los jugadores y barrabravas del Bada Bing, acusados de agredir en enero pasado a integrantes del Club Atlético Rosario Central Cataluña y a una espectadora que grabó los hechos durante un partido de Tercera Regional, pide penas de hasta seis años y cinco meses de cárcel para los agresores.

   El fiscal considera que los siete acusados cometieron los delitos de lesiones contra la integridad moral, desórdenes públicos y coacciones, además de cinco faltas de lesiones, con la agravante de motivos racistas, por lo que pide para ellos penas que oscilan entre los seis años y cinco meses de cárcel hasta dos años y cinco meses.

  El equipo amateur, integrado por inmigrantes argentinos y de otros países latinoamericanos, fue atacado a las trompadas, patadas y palazos por unos 50 barrabravas de Bada Bing, un conjunto de neonazis de los Boixos Nois, un sector de la barra de Barcelona Fútbol Club, durante un partido de la tercera división territorial, jugado en esa ciudad española.

  Por la agresión, que tuvo lugar el 9 de enero durante un partido de Tercera División Regional, siete jugadores del Central Cataluña, su presidente, su secretaria y su director técnico terminaron internados y uno de ellos fue hospitalizado porque corría riesgo de perder una oreja.

 

 

Peligroso. Uno de los imputados para los que la fiscalía pide la pena más alta es Valentín Moreno Gómez, que ya fue condenado en diciembre de 2001 a ocho años de internamiento y tres de libertad vigilada por el asesinato del joven Carlos Javier Robledo, ocurrido en abril de 2000 en la Villa Olímpica de Barcelona.

  A pesar de ser el principal implicado en este crimen, Valentín Moreno Gómez logró que la Secretaría de Servicios Penitenciarios le concediera el 22 de septiembre pasado el régimen abierto restringido, a propuesta del Centro Penitenciario Quatre Camins en el que cumplía condena, por lo que pudo enrolarse en el equipo y protagonizar los incidentes.

  El fiscal pide para él seis años y cinco meses de cárcel, así como la prohibición de acudir durante un año a cualquier tipo de eventos deportivos.

  Para el hermano de Valentín Moreno, Israel, el fiscal solicita idéntica pena de seis años y cinco meses, con lo que ambos son los que acumulan una petición de más años de cárcel por parte de la fiscalía.

  Para los otros cinco jugadores, las peticiones de pena por parte de la fiscalía oscilan entre los cuatro años y once meses de cárcel y los dos años y cinco meses.

  El fiscal sostiene que los jugadores del Bada Bing imputados profirieron durante el partido insultos, escupitajos, golpes y expresiones de carácter vejatorio contra sus rivales, por su condición de extranjeros, hasta el punto de que dos de ellos tuvieron que ser sustituidos por otros compañeros, ante el temor que les estaban infundiendo.

  Cuando el árbitro expulsó a Israel Moreno, éste le dio un puñetazo a un rival que acababa de ser sustituido, momento en que su hermano y los otros acusados, comenzaron también a darle puñetazos y patadas al mismo chico.

  Los jugadores de Rosario Central acudieron entonces en ayuda de su compañero, con lo que se generó una despareja pelea entre ambos equipos que se saldó con varios heridos. Después se sumaron los hinchas del equipo local, alrededor de 40 personas, que agredieron con todo tipo de elementos a los jugadores de Central Cataluña. El ataque se produjo en medio de insultos racistas y descalificaciones por el hecho de ser un equipo integrado por extranjeros.

Los imputados también la emprendieron a golpes contra la secretaria del Rosario Central, que tomaba fotografías de los incidentes con su cámara, de la que le sustrajeron y destrozaron la tarjeta de memoria.l