Piden perpetua por crimen del decorador de Susana Giménez
La fiscalía y la familia de Gustavo Lanzavecchia, el decorador de Susana Giménez que en 2009 fue asesinado en su casa de la localidad de Lomas del Mirador, pidieron ayer que se condene...

Viernes 14 de Junio de 2013

La fiscalía y la familia de Gustavo Lanzavecchia, el decorador de Susana Giménez que en 2009 fue asesinado en su casa de la localidad de Lomas del Mirador, pidieron ayer que se condene a prisión perpetua a uno de los acusados del homicidio. La solicitud fue formulada contra Juan Oscar "El lagarto" Ibáñez Navarro, de 23 años, en el marco de los alegatos del juicio que realiza el Tribunal Oral 1 de La Matanza.

Ante los jueces Matías Rouco, Alfredo Drocchi y Andrea Chiebeler, el fiscal Eduardo Castelli solicitó que Ibáñez Navarro cumpla la pena máxima por "robo agravado en concurso real con homicidio calificado criminis causa" en perjuicio del decorador y la tentativa de homicidio de un policía que estaba en su casa. La familia de la víctima, representada por el abogado Marcelo Biondi, consideró que Ibáñez Navarro incurrió en el mismo delito y agregó el agravante por uso de armas, pero no acusó por lo ocurrido al efectivo.

Por el hecho ya cumplen perpetua Roberto Leiva, de 31 años; y Freddy Chena Paredes, de 22, quien fue condenado en el primer juicio oral a 10 años de cárcel pero en mayo la sala II del Tribunal de Casación Penal le aumentó la pena a perpetua.

En su alegato, el particular damnificado dijo que el robo y posterior crimen de Lanzavecchia fue cometido por Leiva, Paredes e Ibáñez Navarro y citó como principal testigo a una ex compañera de colegio de este último que tras el crimen vio pasar a Ibáñez Navarro a bordo de un VW Bora negro que le robaron a la víctima. La mujer ubicó luego el auto estacionado en la casa de los otros dos condenados y finalmente lo vio en un zanjón donde la policía lo halló incendiado.

El hecho ocurrió el 27 de febrero de 2009 en la casa del decorador a la cual la policía llegó tras ser alertada sobre la presencia de heridos. Al arribar encontraron el portón cerrado desde el interior y escucharon una voz entrecortada de un hombre que les decía que estaba malherido, ya que acababa de ser atacado por delincuentes. Esa víctima resultó ser el teniente 1º Alejandro Alvarez Auer, amigo de Lanzavecchia.

Los efectivos ingresaron a la vivienda tras saltar una medianera y lograron socorrer a su compañero, quien había efectuado el llamado pero se hallaba descompensado. Después descubrieron que en el fondo de la piscina se encontraba Lanzavecchia sin vida.