Viernes 02 de Agosto de 2013
"Iván Saboldi, el hijo de Norma Acosta, se dio cuenta de que (el policía) Cristian Fernández le metió la bolsa con la droga en el auto". Este fue uno de los argumentos que esbozó en su alegato Nazareno Bravo, el abogado de la mujer que está siendo juzgada en los Tribunales Federales junto a otras ocho personas imputadas de integrar una banda dedicada a la elaboración, distribución y comercialización de estupefacientes desbaratada en 2009. Tras su alegato, el letrado pidió la nulidad de todo lo actuado y como consecuencia la absolución de su clienta.
Acosta fue detenida en el acceso Sur y la avenida de Circunvalación en junio de 2009 cuando iba en un Peugeot 206 con su ex suegra, Elba Cuello, y Ariel Maidana, dos de los imputados en la causa. En ese vehículo, según Bravo, le plantaron una mochila con drogas. Además, el letrado se preguntó cómo su clienta no arrojó el material cuando (el policía) Fernández le pidió que detuviera la marcha. "Si hubiese sido una narcotraficante hubiese tirado la droga a la Circunvalación y nunca la hubiesen encontrado", afirmó.
Para fundamentar su planteo, el abogado señaló que Acosta sabía que "iban a allanar su casa de Villa Gobernador Gálvez y que la iban a perseguir", aunque no explicó cómo sabía eso. Además de los estupefacientes, los efectivos de la ex Drogas Peligrosas consignaron el hallazgo en el auto de una boleta de compraventa de un Volkswagen Bora que, al parecer, se lo atribuyeron a la muje. Pero "el documento no le pertenecía a ella", dijo el profesional. También los pesquisas dijeron haber encontrado una esquela con dos nombres: "Ariel" y "Monchi", nombres de dos de los líderes de la banda de Los Monos. Pero Acosta, según Bravo, no reconoció como propia la esquela.
Asimismo, el abogado remarcó que los testigos del operativo dijeron haber visto en diferentes lugares la droga hallada. Por esas presuntas anomalías el letrado pidió la nulidad del operativo y en consecuencia la desvinculación de su clienta del caso juzgado.
Las llamadas. El abogado también cuestionó las intervenciones telefónicas realizadas a algunos de los imputados. "Se escucha que una mujer llamada Marisa le dice a Norma que está preocupada por la detención de (Carau) Quevedo y Norma se ríe. Además le comenta que (a Carau) lo están aguantando para arreglar. Le van a pedir plata a una persona para que vaya y arregle lo de El viejo", Quevedo, quien habría sido líder de la banda y fue asesinado en octubre del año pasado.
La otra cuestión que planteó el abogado es que su clienta seguía manteniendo entre sus contactos de Nextel el teléfono de Quevedo, quien fue pareja de Elba Cuello. "¿Si sabía que la estaban siguiendo o que la podían vincular con Quevedo por qué mantuvo el Nextel?", se preguntó. Y señaló que su clienta fue la que denunció a Quevedo porque "vendía droga".
El juicio iniciado el 27 de junio es el corolario de una investigación que originó 22 allanamientos y varias detenciones en junio de 2009. Cuatro años después ocho personas llegaron al juicio acusadas de integrar una organización narco comandada por Arturo Carau Quevedo, asesinado en octubre pasado.
En su alegato, la fiscal Adriana Saccone solicitó 9 años de prisión para Norma Acosta, Elba Cuello y Ariel Maidana en calidad de coautores de tenencia y preparación de estupefacientes agravado por la intervención de tres o más personas. Pidió 8 años para Analía Natalia Albornoz, Juan Giménez y Juan Carlos Borini por la misma figura penal. Para Oscar Gregorio Caminos requirió una sanción de 8 años y 6 meses pero en calidad de partícipe necesario y falsificación de DNI. Para Vilma Quiroga pidió un año y seis meses de prisión efectiva por la tenencia ilegítima de un DNI y para José Rodríguez la absolución ya que, según dijo, no fue mencionado por los testigos en el debate ni en la pesquisa policial.