Piden la beatificación de monseñor Romero
La iglesia salvadoreña espera que el nuevo Papa impulse el proceso de reconocimiento del asesinado en 1980 por su opción por los pobres.

Lunes 18 de Marzo de 2013

La Iglesia Católica de El Salvador expresó ayer su esperanza en que el Papa Francisco beatifique pronto al arzobispo salvadoreño Oscar Arnulfo Romero, asesinado en 1980 y que desde 1994 tiene abierto un proceso de beatificación en el Vaticano.

El Papa Francisco, "al que tengo la dicha de conocer personalmente, tiene una devoción (por Romero) y una convicción total de que es un santo y un mártir; por tanto, todo indica que los astros están alineados" para que sea beatificado, dijo el obispo auxiliar de San Salvador, Gregorio Rosa Chávez, en su homilía celebrada ayer en la catedral metropolitana salvadoreña.

"Estoy muy optimista porque han ido dándose elementos en una forma progresiva, y todos en la misma dirección", agregó Chávez, según reportó la agencia de noticias EFE. El obispo indicó que "si hubiera una encuesta entre los países de América latina, hay una absoluta mayoría en favor de monseñor Romero", aunque advirtió que "hay que respetar los procesos de la Santa Sede".

Ayer, salvadoreños y extranjeros salieron a las principales calles de San Salvador a conmemorar anticipadamente los 33 años del asesinato del arzobispo de San Salvador, Oscar Arnulfo Romero, perpetrado el 24 de marzo de 1980 por un sicario de un grupo paramilitar.

El 24 de marzo de 1980, un día después de concluir su homilía con esas palabras, monseñor Arnulfo Romero fue asesinado por el disparo de un francotirador integrante de un escuadrón de la muerte formado por agentes estatales. Los asesinos nunca fueron juzgados y el Estado salvadoreño no ha reconocido su responsabilidad.

Monseñor Romero, nacido en Ciudad Barrios en 1917, fue nombrado arzobispo metropolitano de San Salvador el 3 de febrero de 1977. Semanas antes de su muerte arreció sus denuncias contra los militares y el gobierno, por violaciones de los derechos humanos. En febrero había pedido a los Estados Unidos cesar la ayuda militar a El Salvador y cada domingo hacía un recuento de los muertos por la violencia política. Recibió amenazas de muerte e incluso el 10 de marzo de 1980 aparecieron en la catedral 72 candelas de dinamita que debieron haber estallado un día antes, durante un masivo funeral.

Derechos humanos.La muerte de monseñor Romero fue uno de los hechos que marcaron el preludio del conflicto armado interno en El Salvador, que se extendió hasta 1992 y dejó más de 75 mil muertos y masivas violaciones a los derechos humanos. El Estado salvadoreño obstaculizó la investigación del asesinato. La promulgación de una ley de amnistía en 1993 cerró las puertas a una reapertura de las pesquisas y dejó en la impunidad el crimen de monseñor Romero y el de miles de salvadoreños.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos, (Cidh) comprobó en 2005 que el Estado no había cumplido las recomendaciones. En el marco de una audiencia en 2007, El Salvador negó que agentes del Estado hubiesen participado en el crimen. Debido a la presión internacional, el Estado se vio obligado a justificar públicamente la vigencia de la ley de amnistía y manifestó su voluntad de iniciar un diálogo para el cumplimiento de la reparación de las violaciones cometidas. En noviembre de 2009 el Estado finalmente reconoció su responsabilidad internacional en el asesinato de monseñor Romero.