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Piden justicia por el crimen de su hijo y exponen el otro lado de una historia

Enfrentamiento en Granadero Baigorria. Los padres de Matías Podova, asesinado el 8 de noviembre de 2013 a los 17 años, contaron cómo y por qué mataron al chico.

Domingo 26 de Octubre de 2014

Jorge Podova exhibe su DNI para acreditar la identidad y dice que es remisero. Su esposa, Daniela Laura Faraone, se presenta y extiende al cronista una carta escrita a mano que ocupa seis carillas. Son los padres de Matías Manuel Podova, un pibe de 17 años asesinado de un escopetazo el pasado 8 de noviembre en Granadero Baigorria, hecho en el cual también resultó herido su hermanito Pablo, de 10 años. Desde entonces, la investigación del crimen derivó en dos detenciones: la de Laureano Martín Goria, un muchacho de 23 años que fue procesado como autor material del episodio; y la de Emiliano D., quien cayó en el barrio Martín Fierro de la vecina localidad hace algunos días. Antes, los padres de Laureano habían hablado con La Capital (ver aparte) y, más allá de defender a su hijo, descargaron una batería de acusaciones contra los Podova. Ahora esta familia llegó a la redacción del diario pidiendo que "dejen de ensuciar" su apellido y solicitar "que se diga la verdad para que se haga justicia por la muerte de Matías".

La letra fría del hecho indica que la tarde del viernes 8 de noviembre de 2013 una serie de llamados al 911 alertaron sobre violentos incidentes entre dos familias vecinas y conocidas entre si desde hace muchos años, a tal punto que compartieron fiestas, cumpleaños y relaciones sociales. Los Goria, que residen en La Cautiva al 1600, donde tiene un taller de reparación de motos; y los Podova, domiciliados a la misma altura por la avenida Santa Fe. Los hechos dieron origen a la causa 1147/13 del viejo sistema procesal penal y fueron explicadas de diversas maneras por los protagonistas. Los Goria acusan a la otra parte de un robo y de haberse enriquecido vendiendo droga y dólares truchos. Los Podova, con el asesoramiento del abogado Germán Mahieu, hablan de violencia doméstica y del robo de motos.

¿Qué pasó?Aquel trágico día en casa de los Podova, Daniela Faraone estaba junto a sus hijos Jorge, de 19 años; Matías, de 17; Pablo, de 10; y Carla, de 8. De acuerdo a las declaraciones de los sobrevivientes, Laureano Goria junto a Triclón, Murdok y El polaco atacaron a sangre y fuego la vivienda desde el frente. "Eso fue porque un mes antes mi hijo Jorge pasó por el frente de la casa de ellos y la madre de Goria, Gladys Ramírez, que no soporta a los pibes y siempre tiene problemas, lo agarró a mi hijo para que los suyos le roben una gorra", recordó Jorge Podova. Y agregó con voz calma pero dolorosa: "Mi hijo mayor fue al taller de Laureano a pedirle que le devuelvan la gorra de su hermano pero se encontró con amenazas y un desbande. Yo traté de hablar con Raúl, el papá del pibe, y pedirle calmar las cosas porque iba a terminar todo mal, pero no me escucharon, no me hicieron caso".

Lo cierto es que para los Podova, Laureano "tenía una banda de pibes que robaban motos en (el barrio) La Cerámica y se la llevaban al taller para desarmarlas. Y eso queda claro en la nota que ustedes (este diario) le hicieron a la madre del chico porque ahí reconoce la existencia de ese taller". Incluso, Jorge recuerda que en una oportunidad él tenía una Yamaha YBR 125 que chocó y le dobló los barrales. Entonces, por la amistad que los unía, fue al taller de los Goria y le pidió a Laureano que se la arreglara. "Me dijo que por mil pesos me conseguía una ponchada (robada) en tres horas y que me cambiaba los barrales. Y así lo hizo", admite sin darse cuenta que fue cómplice de un delito.

Acerca de los Goria dicen que Raúl (el padre) tiene restricción de acercamiento al hogar porque "a raíz de su problema de alcoholismo maltrató siempre a su esposa, la golpeó en numerosas ocasiones y ella siempre buscó refugio en nuestra casa", cuenta Daniela mientras muestra en su celular fotos en las cuales se ve a integrantes de ambas familias compartiendo tiempos mejores de festejos y abrazos.

Amenazas. La mujer también muestra en su teléfono las amenazas que recibe de parte de un hermano de Laureano, al que identifica como su propio ahijado, Gino. Son fotos en las que el chico aparece armado y textos donde promete venganza por lo ocurrido. Después Daniela leé la carta que escribió a mano y dice que "está cansada de tener que leer mentiras que la familia Goria cuenta" sobre ellos.

Entonces relata paso a paso lo que ella vio aquel 8 de noviembre cuando el ahora detenido Emiliano D., junto a Laureano Goria, Cristian "Ticlón" R. y otro pibe al que le dicen "Murdoc", estaban frente a su casa de Baigorria y comenzaron a insultar a su hijo Matías pidiendo que saliera a la puerta. Incluso dice que en el lugar estuvo Raúl Goria, quien tras hablar con la policía que ella había llamado, hizo que los patrulleros abandonaran el lugar. Entonces, en la calle vacía, "estos asesinos corrieron a mi casa y sin que yo pueda cerrar la puerta escuché varias explosiones. Pensé que eran piedras, pero el ruido y el humo me ensordecieron", cuenta la mujer.

Pasaron segundos para que viera que el pequeño Pablo estaba herido y gritaba desesperado de dolor y que Matías, "tomándose la cara con sus manos, me dijo «mami, me dieron»". Los agresores habían disparado con una "tumbera de caño plateado que se la pasaban uno al otro y cuando vi a Matías desvanecido les dije hijos de puta....le dieron. En ese momento Laureano Goria le efectuó un disparo en el pecho y ese mismo tiro me hirió a mi con perdigones", agrega.

Tras ello "los asesinos corrieron a la casa de Raúl Goria, donde fue planeado todo", dijo Daniela. Y recordó que la policía, cuando allanó la casa, encontró los mismos cartuchos con los que mataron a su hijo. "Los padres de este chico mienten y defienden lo indefendible. Laureano está detenido (en su descargo dijo que fue a ver qué pasaba en casa de los Podova) y sin embargo me amenaza por Facebook. Se ríe de mi dolor y de lo que está pasando mi familia".

Y sin prejuicios dice que las acusaciones sobre su marido por "vender drogas y dólares falsos", como dijeron los Goria, no la afecta porque "no son ciertas". "Si lo que dicen de nosotros es verdad yo no podría estar en el diario y mi marido tampoco. Pregunten en la comisaría 24ª los antecedentes de los Goria".

Gladys Ramírez (madre de Laureano) terminó aquel día internada con una herida de arma blanca en el abdomen que el muchacho dijo haber sufrido en "un intento de robo al bajar de un taxi". Y al respecto, Daniela dijo que "está en tratamiento psiquiátrico debido a las palizas que le daba su esposo y la vida que le hizo pasar su hijo Gino, que estuvo internado en una clínica para adictos de Buenos Aires y se escapó".

Relación quebrada. Además, agrega la carta de Daniela, "ellos dicen que no tenían relación con nosotros cuando ellos mismos nos contaron de los arreglos que tenían con la policía para que funcione el taller de motos donde desarmaban y vendían rodados robados". Y repite los antecedentes de Raúl,vuelve a mostrar las fotos de Gino con armas en la cintura y cargadores en sus manos. Y concluye la carta haciendo "responsable a los Goria de cualquier cosa que a ella o a sus hijos les pueda pasar".

La causa la tramita en el viejo sistema penal la jueza Patricia Bilotta, quien conoce los testimonios de dos familias que fueron amigas y compartieron gratos momentos pero que hoy están enfrentadas a tal punto de haber llegado a manchar con sangre las calles que antes caminaban juntos.

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