Piden detener al director de una prisión por un crimen
Un fiscal pidió la detención del director de la cárcel de Melchor Romero al acusarlo de abandono de persona seguida de muerte en perjuicio de un interno que falleció como consecuencia de las heridas sufridas...

Sábado 09 de Junio de 2012

La Plata.— Un fiscal pidió la detención del director de la cárcel de Melchor Romero al acusarlo de abandono de persona seguida de muerte en perjuicio de un interno que falleció como consecuencia de las heridas sufridas en una revuelta con otros presos en el interior de la cárcel. El pedido lo formuló el fiscal platense Alvaro Garganta, quien imputó ese delito a Mario Alberto Vargas por el crimen del interno José Burela Sombras, ocurrido el 31 de marzo en esa cárcel.

Fuentes judiciales explicaron que la defensa del penitenciario presentó un pedido de eximición de prisión ante el juez de Garantías de La Plata, Juan Pablo Massi, quien debe resolver también la solicitud del fiscal.

Según Garganta, el 31 de marzo "alrededor de las 16, el jefe de la Unidad 45 de Melchor Romero autorizó el ingreso de un detenido que venía en traslado desde la Unidad 48 de San Martín por estar involucrado en la muerte de otro interno". Consideró que "pese a no contar con una parte de su legajo y sin realizar un estudio de admisibilidad del detenido, fue ingresado en una celda cerrada del pabellón 5, munido de un arma blanca, con internos de alta peligrosidad, quienes también se encontraban armados, y uno de ellos con problemas previos con él".

Según la investigación, minutos después de ingresar al pabellón, "tres internos identificados como Brian Carlucci, Ramón Torres Pedroso y Leonardo Caroni Piedrabuena asesinaron a Burela Sombras mediante el empleo de armas blancas tipo casera o facas".

Para el fiscal el Director de la Unidad "ordenó la recepción del interno sabiendo que no contaba con un tomo del legajo, situación esta no permitida por reglamentación y que impediría una correcta evaluación de su admisibilidad". Además consideró que "las propias reglas de su profesión indicaban que la única manera de evitar los riesgos que ello generaba para la integridad física del interno era preservarlo de la población conflictiva".

Agregó que también "debió haber tomado los recaudos en las revisiones de ingreso para evitar que los internos tengan en su poder armas de puño de fabricación casera como las que se utilizaron en este caso". Y sostuvo que "el riesgo al que se lo expuso al interno colocándolo en esas circunstancias en un pabellón ordinario era tal, que apenas minutos después de su ingreso se produjo su muerte".

Burela estaba alojado en la Unidad 48 de San Martín y fue trasladado a La Plata tras ser acusado del homicidio de Juan Romano Verón, asesinado en una pelea entre internos. (Télam)