Edición Impresa

"Philomena", la historia de un desencuentro

La película fue dirigida por Stephen Frears, autor de algunos hitos del cine como “Ropa limpia, negocios sucios”, “Alta fidelidad”, “Relaciones peligrosas” y “La reina”.

Domingo 09 de Febrero de 2014

“Intento ayudar contando su historia”, afirmó la actriz Judi Dench sobre su trabajo en “Philomena”, el filme que inspiró la historia real de una mujer que, a los 70 años, sale en busca de un hijo del que fue separada en su adolescencia. La película fue dirigida por Stephen Frears, autor de algunos hitos del cine como “Ropa limpia, negocios sucios”, “Alta fidelidad”, “Relaciones peligrosas” y “La reina”. Con cuatro candidaturas al Oscar -mejor película, guión, música original y actriz protagónica para Dench, además de nueve premios en el Festival de Venecia- el filme, que se estrena el jueves en Argentina, recorre la historia de un desencuentro.

   “Philomena” está matizada tanto con tragedia como con comedia, y tiene en el centro a dos personas muy diferentes que unen fuerzas para un propósito épico. Están buscando descubrir la verdad detrás de una historia que permaneció en el misterio por medio siglo.

   Según adelanta la producción, Philomena Lee se embarazó de adolescente, en 1952. Su familia la abandonó por vergüenza y la mandó a un convento en Roscrea, Co. Tipperary, donde, junto con otras chicas en el mismo dilema fue vista como “una mujer deshonrada”. Como pago por el cuidado que las monjas le dieron durante su parto debió trabajar en la lavandería del lugar y sólo le permitían ver a su hijo Anthony por una hora al día.

   Cuando sólo tenía tres años, Anthony fue alejado del convento contra su voluntad; las monjas de Roscrea habían acordado darlo en adopción a una familia americana. Y Philomena pasó los siguientes 50 años tratando en vano de localizarlo.

   A través de una serie de circunstancias afortunadas ella conoce a Martin Sixsmith, un ex agente extranjero de la BBC y antiguo director de comunicaciones del gobierno de Tony Blair. Cuando Philomena le cuenta a Martin de su búsqueda, él comprende que su historia debe ser atendida. Se las arregla para que los dos viajen a Estados Unidos y descubrir qué sucedió con Anthony.

Responsabilidad. “Fue una gran responsabilidad interpretar a alguien que está vivo”, dijo Dench sobre Philomena, quien cinco décadas después de su pérdida, decide confesarle su gran secreto a su hija y comienza la búsqueda del hijo perdido acompañada por un periodista, ex portavoz del Gobierno británico, un personaje tan inteligente como irónico al que da vida Steve Coogan, que es también es coguionista y productor del filme.

   La verdadera Philomena “es muy divertida e increíblemente vivaz y nos entendimos muy bien. Creo que tenemos un sentido del humor similar”, señaló Dench, quien a sus 79 años tiene una carrera muy activa con personajes fuertes como su M, de la saga “Misión imposible”, y con la cual obtuvo el Oscar como actriz secundaria en “Shakespeare apasionado”.

   Tranquila y pausada, la actriz quiso dejar todo el protagonismo a la Philomena real y reducir la importancia de una interpretación excepcional, que ha llevado a Frears a decir: “Cuando no trabajás con ella es cuando empiezan los problemas”.

   Frears, de pocas palabras, durante la presentación a los medios europeos, bromeó constantemente con Coogan, especialmente en lo referente a la posible reacción contraria de la iglesia católica por su papel como responsable del centro en el que es internada la joven y donde le quitan a su hijo. “Era un asunto muy interesante y sabía que podía ser controvertido, pero lo que me interesaba era lo complejo que es”.

   Dench por su parte consideró que pese a la reacción que pueda haber por parte de la iglesia, es “una historia que tenía que ser contada”. Pero, aclaró, es “la historia personal de una sola persona” porque hubo otras en el mismo centro católico que se quedaron embarazadas, tuvieron a sus hijos, los criaron y salieron adelante”.

   No se trataba, precisó Coogan, de “criticar el comportamiento de la institución, sino de dignificar a la gente que tiene fe de manera simple. No es un ataque polémico; hubiera sido muy fácil de hacer. Es más sobre gente que tiene esta fe tan sencilla que puede perdonarlo todo”.

   Una historia tan dura y dramática que tenía que ser equilibrada con un punto de comedia. “Necesitaba comedia porque la historia en sí es tan triste que necesitas respirar un poco. Sino sería una historia demasiado depresiva y trágica”, explicó Coogan sobre su labor de guionista.

   También era muy importante no pasarse en ese aspecto, por lo que pidió a Frears que lo vigilara de cerca para no excederse. “No podíamos permitir que la comedia trivializara la historia”, afirmó.

   Coogan explicó su punto de vista sobre la Philomena real. “No creo ni un segundo que ella pensara que su travesía la conduciría hasta aquí. Ella fue criada como católica y carga mucha culpa sobre lo que pasó en su vida. Se preocupa: «¿qué pensará la gente de mí?» No quería avergonzar a su familia. Pero creo que lo que logramos es que Philomena se concentrara en el hecho de que aún hay mucha gente en la misma situación. Así que, si al hablar de esto, una madre y un hijo se reúnen, es pago suficiente para ella. Aún así, no es algo natural para ella. No es efusiva ni extrovertida. Es una persona reservada”, añadió.

   Para describir el tipo de persona que es realmente Philomena y su compleja historia, Frears relató que ella visitó el set un día en el que se estaban filmando las escenas en la lavandería del convento: “Le dije, usted no debería estar aquí. Usted debe haber pasado toda su vida tratando de escapar de este lugar”, y describió a Philomena como “magnífica. No tiene sentido de la tragedia en su vida. Ella no tiene autocompasión. No carga ninguna cicatriz. Ella es fenomenal y una persona muy sencilla”.

   Y Dench puso en contexto su personaje: “En cierto modo, era como interpretar a Iris (Murdoch), y a Elizabeth I. Pero cuando alguien está realmente vivo, hay mucha más responsabilidad. Uno quiere ser fiel a la historia. Debe ser muy desconcertante ver a alguien interpretándote”, afirmó.

   Finalmente, Frears resumió el espíritu del rodaje con otra anécdota. “Tuvimos una fiesta al finalizar el rodaje en la que nos mostraron trozos de la película, todos juntos, y Philomena estaba sentada detrás de mí con su mano sobre mi hombro. Yo estaba terriblemente consciente de esta persona sentada detrás de mí, y de la responsabilidad que teníamos con ella”. Y el director comparte el sentido de responsabilidad de Dench acerca de retratar a las personas de la vida real, especialmente a Philomena. “Me parecía que si Judi la estaba interpretando, entonces Philomena estaba en buenas manos”.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS