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Petrobras pone a la coalición de Dilma Rousseff al borde del abismo

La causa por corrupción en la petrolera estatal ya salpica a políticos de primera línea y obstruye los planes de ajuste de la presidenta.

Jueves 12 de Marzo de 2015

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, ya no podrá contar más con un aliado clave en su coalición de gobierno, lo que complicará sus esfuerzos para evitar el que podría ser el periodo más escabroso de la economía brasileña en 25 años. Líderes del centrista Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), el mayor dentro de la coalición de Rousseff, culpan a la mandataria por su inclusión en una investigación de dirigentes políticos supuestamente involucrados en un enorme esquema de corrupción en la compañía estatal petrolera Petrobras. Las investigaciones sobre la corrupción en Petrobras tuvieron el efecto adicional de dañar las relaciones de Rousseff con el PMDB, que desde hace 10 años es el principal socio del oficialista Partido de los Trabajadores (PT). Entre los investigados por nexos con el escándalo están dos de los máximos líderes del PMDB, los presidentes de la Cámara baja, Eduardo Cunha, y del Senado, Renan Calheiros. En los últimos días, ambos dieron muestras claras de su insatisfacción con el gobierno y provocaron una serie de derrotas legislativas a Rousseff. La pérdida de apoyo en el Congreso perjudica la implementación del plan de ajuste fiscal del gobierno para superar la crisis reflejada en desequilibrio de las cuentas públicas, el aumento de la inflación y el estancamiento económico.

Tercera vuelta electoral. Las medidas, que afectan incluso a los derechos laborales y contemplan una subida impositiva para los asalariados, enfrentan resistencias en el seno del PT de Rousseff, ya que van por un camino similar al propuesto por el rival de la mandataria en los comicios, el socialdemócrata Aécio Neves. Pese a las críticas, el PT mantiene el apoyo a Rousseff, y sostiene que las protestas contra el gobierno se originan en los sectores conservadores y de la clase media alta que no están conformes por la derrota de Neves en las urnas y buscan el camino del “golpismo” para llegar al poder. La tesis fue esgrimida por la propia mandataria, quien advirtió el lunes que la oposición busca forzar una “tercera vuelta electoral” al defender un juicio político en su contra. Según Rousseff, tienen que existir “razones para un juicio político”, que no sean la celebración de “una tercera vuelta de las elecciones”. “No es posible que en Brasil no se acepte la regla del juego democrático. La elección se acabó. Hubo la primera y la segunda ronda. La tercera ronda de las elecciones, no puede ocurrir, salvo si uno quiere una ruptura democrática”, insistió.
  Legisladores del PMDB dijeron que esperan que la disputa se vuelva más sucia en las próximas semanas, lo que haría menos probable que apoyen los esfuerzos de Rousseff para recortar el déficit presupuestario de Brasil y restaurar la confianza de los inversores en una economía con problemas. “Su aprobación será dura. Son medidas muy polémicas que afectan los derechos de los trabajadores”, dijo Leonardo Picciani, líder del PMDB en la Cámara baja, sobre las dos iniciativas que le ahorrarían al gobierno unos 5.740 millones de dólares al año al restringir el acceso a pensiones y beneficios por desempleo. “El gobierno tendrá que convencernos de que son realmente necesarias”, dijo Picciani. Si bien pocos esperan que el PMDB rompa formalmente con el izquierdista PT de Rousseff, la abierta resistencia a sus propuestas legislativas se suma a la larga lista de problemas políticos y económicos que enfrenta la mandataria.

Problemas económicos. La economía se contraería al menos un 0,6 por ciento este año, la inflación ya supera el 7%, una extendida sequía ha elevado la posibilidad de un racionamiento del agua y la energía, y crece la indignación pública por el escándalo de corrupción en Petroleo Brasileiro SA, la petrolera que administra el Estado y se conoce como Petrobras. El PMDB, que tiene sus orígenes en el regreso de la democracia en Brasil en la década de 1980 (el domingo se cumplirán 30 años) pero no una ideología clara, tiene más escaños en el Congreso que cualquier otro partido, incluido una cuarta parte del Senado.
  El vicepresidente de Rousseff, Michel Temer, también es miembro del PMDB. La reputación del partido de aliarse con el gobierno de turno para obtener poder y beneficios está tan asumida que una revista satírica bromeó durante la reñida campaña electoral del año pasado que el PMDB apoyaría tanto a Rousseff como a Aécio Neves, el candidato opositor con el que disputó el ballottage.
  La causa de la molestia del partido con Rousseff es discutida. Funcionarios del gobierno negaron haber presionado al fiscal para incluir a líderes del PMDB en una lista de 47 políticos bajo investigación por el escándalo de Petrobras. Sin embargo, desde que la lista fue divulgada la semana pasada, los líderes del PMDB han expresado su molestia con Rousseff y efectivamente bloquearon un aumento del impuesto a las remuneraciones que era clave en sus planes de austeridad. Los políticos investigados podrían enfrentar cargos y un juicio en los próximos meses y años, algo que posiblemente desate más conflictos. “No veo un fin para esta crisis. No es una crisis cualquiera. El caso Petrobras se ha convertido en el mayor escándalo de la historia brasileña”, dijo el senador del PMDB Ricardo Ferraço.

Ruidosa oposición. Rousseff se ve así debilitada por crisis múltiples y por una oposición cada vez más ruidosa, que ha convocado el domingo a una nueva multitudinaria protesta popular en demanda de un juicio político en su contra. El opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) ratificó su apoyo a las protestas del domingo contra Rousseff, y afirmó que aunque acompañe los reclamos “en las calles”, las exigencias de un juicio político contra la mandataria no están en la agenda de ese espacio. “El PSDB, a través de sus militantes, simpatizantes y sus líderes, participará, al lado de brasileños, en ese movimiento apartidario que surge del más legítimo sentimiento de indignación de la sociedad brasileña contra la corrupción”, afirmó el PSDB en un comunicado. En la nota oficial, el partido expresó su “solidaridad” con las “manifestaciones de indignación” que muchos sectores del país han mostrado en los últimos días contra el gobierno, expresadas mediante algunos cacerolazos o abucheos directos a Rousseff. El comunicado dice que “el PSDB defiende la libre manifestación de la opinión y el derecho a la expresión de los ciudadanos y, por tanto, apoya los actos pacíficos y democráticos convocados para el día 15 de marzo en todo el país”.

Dos gobernadores están bajo la lupa de la Justicia

La lista de políticos brasileños sospechosos de nexos con el escándalo de corrupción en la petrolera Petrobras aumentó ayer, al aceptar el Superior Tribunal de Justicia (STJ) el pedido del Ministerio Público para investigar a los dos gobernadores y un ex gobernador. El gobernador de Río de Janeiro, Luiz Fernando Pezao; su antecesor, Sergio Cabral, y el gobernador de Acre, Tiao Viana, fueron apuntados por un ex director de Petrobras, Paulo Roberto Costa, como beneficiarios del esquema de corrupción que operó en la empresa entre 2004 y 2012.
  Según el Ministerio Público, Costa afirmó que, en 2010, los tres politicos recibieron aportes ilegales para financiar sus campañas políticas provenientes de recursos desviados de contratos firmados por Petrobras con empresas privadas. El ex director habría aclarado que Viana, del gobernante PT), recibió modestos 30.000 reales (menos de 10.000 dólares), mientras que en el caso de Cabral y Pezao, ambos del PMDB, el aporte sumó 30 millones de reales (casi 10 millones de dólares). La investigación alcanzará también al ex jefe del Gabinete Civil del gobernador Cabral, Regis Fichner.
  La decisión del STJ elevó a 51 el número de políticos investigados por nexos con el escándalo.

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