Miércoles 22 de Diciembre de 2010
Con la llegada del calor, como muchos otros rosarinos, comencé mis visitas al río. En lugar de poder disfrutar de mis paseos, de la vista, y de la fauna me encontré con la desagradable sorpresa de ver a pescadores sacando dorados y surubíes muy por debajo de la medida permitida. Honestamente no percibí ignorancia de estos hombres sino el deseo de hacer daño porque estos peces no eran devueltos al río, ni tampoco utilizados para comer. Directamente eran lastimados y obligados a morir en la costa a la vista de todos. Llena de impotencia y sin saber a quien dirigirme acudo a este medio. Ojalá alguien tome cartas en el asunto. La veda es absurda si pasan estas cosas, no podemos abusar de esa manera de la generosidad de nuestro río.
Florencia Brito,
kristalvampire@hotmail.com