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Pesadilla de una familia que estuvo 45 minutos en manos de ladrones

Otro robo domiciliario violento en la zona de la comisaría 17ª, que abarca el barrio de Fisherton. Cuatro hombres ingresaron por el portón e hirieron a un joven de un culatazo. Robaron dinero, dos motos y electrodomésticos.

Sábado 11 de Enero de 2014

Una familia de zona oeste fue sorprendida por cuatro hombres jóvenes y armados que les sustrajeron 5.000 pesos, un televisor de pantalla plana de 32 pulgadas, dos motos, una computadora y varios electrodomésticos el jueves a la noche.

Para concretar el sorpresivo atraco, uno de los ladrones asestó de entrada un violento golpe con la culata de su arma de fuego a un joven de 18 años, que quedó con su cara bañada en sangre. Esa acción permitió a los intrusos mantener a la familia bajo su control y en un continuo maltrato durante los casi cuarenta y cinco minutos en que duró el violento hecho.

Alrededor de las 22, la familia integrada por Lidia P. de 52 años, Noelia P, de 36, su hija; Rosario, de 17 y Fernando V. de 18, yerno de Noelia y un bebé de 9 meses hijo de la joven pareja , se encontraban cenando en los fondos de su casa de José Ingenieros al 8000, Fisherton norte, una barriada de casas bajas a pocas cuadras del barrio 7 de Septiembre cuando ingresaron los intrusos.

"Estábamos en el patio trasero cuando entraron dos pibes por el portón, que a veces está abierto, y nos dijeron a los cuatro adultos que entrásemos a la cocina, ahí nos tiraron al piso y nos hicieron dejar al bebé en el patio, después mi mamá les dijo que nos alcanzaran al chiquito y en ese momento entraron los otros dos", dijo Noelia, la hija de Lilia P.

La familia atiende un supermercado en la esquina de Tarragona y José Ingenieros, a metros de su casa y en el barrio donde viven "desde siempre".

Noelia, como contando una película en la que no participó, dijo que "mi yerno (Fernando V. )se quiso levantar y le dieron un culatazo que hizo que le saliera mucha sangre, pero eso no molestó a los ladrones, es más, pensaron que era el hijo de mi mamá y la amenazaban a ella de que lo iban a matar si no les dábamos lo que nos pedían".

El reclamo de los delincuentes era la entrega de dólares, oro y plata "pero no teníamos nada de eso, lo que les di fue mi sueldo, que lo había cobrado el mismo día, unos 5 mil pesos", dijo Noelia.

En todo momentos los maltrataron, les gritaron, los insultaron. "Después de pegarle a Fernando nos metieron en un baño y se llevaron a Rosario, mi hija, a recorrer la casa y le preguntaban cada rato donde teníamos el oro y el dinero. "¿Qué oro?, ni medallitas tenemos", destacó Noelia P. para luego acotar que, "tenían un dato falso".

Una vez que les entregó el dinero de su sueldo, los intrusos les pidieron "herramientas y con ellas sacaron de la pared el televisor y se llevaron la computadora , además de una planchita de pelo, que llevaron también".

Pero el robo no se interrumpió: "Fernando les decía que se llevaran la moto, pero recorrían la casa y gritaban que tenían el dato de que teníamos más plata,y no teníamos nada. Se quedaron como cuarenta y cinco minutos, sin apuro revisaban y gritaban mientras a Fernando la sangre lo cegaba, fue desesperante", contó Noelia.

Entonces, los cuatro ladrones optaron por llevarse las motos: les solicitaron las llaves de una Honda Crypton negra, perteneciente a Rosario, y de la Motomel 150 cc, propiedad de Fernando.

"Creo que vinieron a robar en dos motos, porque los vecinos del barrio, que reconocieron la moto de Rosario, me dijeron que los ladrones se fueron con las nuestras y dos más", concluyó Noelia.

Modus operandi que se repite

Al menos tres robos a mano armada se registraron en jurisdicción de la seccional 17ª esta semana en la zona oeste de Rosario. Lo destacado es que el modus operandi es el mismo. Ingresan en horas de la noche por un portón o una reja abierta y dominan a los habitantes del lugar, casi siempre antiguos vecinos del barrio. Los ladrones aducen tener datos de que en la vivienda hay oro, dólares o mucho dinero, pero en sí es el truco por el cual ponen a las víctimas en una situación de pánico y paranoia. Gritan, amenazan, y luego se llevan lo que pueden.

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