Lunes 08 de Octubre de 2012
En febrero de este año mi hermana compró en una casa de electrodomésticos de calle Rioja al 1000, varios artículos por valor de un poco más de 10.000 pesos, que pagó sin pedir descuentos ni nada que se le parezca. Un TV LCD 32" y una heladera, repuesta por el service hace unos días porque tampoco funcionaba, le fueron enviados a su domicilio pero como no se encontraba en su casa volvieron a llevarlo al comercio. A los pocos días se hizo presente en esta afamada casa en un taxi, al que amablemente le subieron el TV, sin probar y cerrado herméticamente y así fue que llegó a su casa. Lo enchufó y, oh sorpresa, no funcionaba. La caja tenía un hermoso golpe y, por lógica, el plasma roto. Ahí comenzó la odisea. Recurrimos al service, que no reconoció nada aduciendo que estaba roto, fuimos a la Dirección General de Comercio Interior y Servicios, donde nos tomó declaración un abogado. Pasaron los días y volvimos a ser citados por el abogado con otro de la empresa demandada. Me pregunto para qué sirve dicha repartición si no defiende a nadie salvo a las empresas llamadas "importantes". Conclusión: salí de ahí peor de lo que entré. Me dijieron que recurra a la Justicia y que espere. Le agradezco a este diario que lo compro desde hace muchos años todos los días, dejarme expresar mi impotencia ante semejante injusticia.
Pablo Tucio,
DNI. 10.865.604